Cita

Lo que desgasta

15 Feb

¿Es la única?
Me pregunta la mujer en el parque
contemplando los juegos de Adriana.
Tengo cuatro, le respondo.
No tarda mucho en preguntarme sus edades
y en mirarme, incrédula, cuando se las digo.
-Se ve usted muy joven para todo eso- comentan.
Es un halago
pero siempre me hace pensar
en los tristes perfiles, las asociaciones,
de la maternidad.
Más vida dan las mujeres,
-sostiene la popular sabiduría-
más vida pierden.
Los partos las destiñen.
Engordan. Se agotan. Envejecen.
Cuatro hijos tendrían que haber terminado con la sensualidad
o el deseo.
Como si cada hijo mágicamente redujera la libido,
y no fuera la realidad exactamente lo contrario:
cada hijo dejándonos más cerca de la vida
más proclives a la ternura,
la piel más suave y el sexo más acogedor.
Es la falta de pan, de amor, la que desgasta.
No el parto.


Prejuicios sobre la maternidad, poema de Gioconda Belli

Cita

Buenos hábitos

25 Ene

– ¡No puedo creerlo!- exclamó Alicia.
– ¿Qué no?- dijo la Reina-. Prueba otra vez: respira hondo y cierra los ojos.
Alicia se echó a reír.
– No vale la pena que lo pruebe -dijo-: no hay quien crea lo que es imposible.
– A mi juicio es que te falta el hábito -dijo la Reina-. Cuando yo tenía tu edad, lo practicaba siempre media hora diaria. A veces, llegué incluso a creer seis cosas imposibles antes del desayuno.

 

 

Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carrol.

Cita

Monstruas temibles

8 Nov

“Y lo que hacen con sólo una gota congelada del varón: se encienden con todas las luces como un cartel de Las Vegas y empiezan a fabricar en sus vientres a Arnold Schwarzenegger o a Serena Williams o a Lula da Silva, lo fabrican ahí dentro, durante nueve meses, y mientras tanto mascan chicle y caminan y trabajan, como si nada, pasan gradualmente de la cintura de avispa a la cintura de obispo, se inflan habitadas por un extraterrestre, un ocupa de rápida multiplicación celular, y finalmente expulsan con varios pujos al hombre rata, o a Susana Giménez, o a Tyson, o a Ted Bundy, que sale morado, azul y untado en una pasta blanca y llorando, atado a la madre por un cordón como una columna retorcida. ¿Hay algo más temible que eso?”.

 

Fragmento de una columna de Pedro Mairal que me parece indispensable para el ajuar del niño.