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Ausente

27 Jun

PREGUNTALE A TU PADRE

porque aunque nos pese, nosotras no tenemos todas las respuestas.

4. Ausente

Por Anita Sant

Y el día del padre pasó, y no lo saludé. El no-saludo me duele más a mí. Sí, porque a mi todo me duele más que a él; porque yo siento en exceso. Dejé a medias el video que empecé lleno de fotos de Sofía, compiladas con cuidado obsesivo al ritmo de “Alba” de Diego Torres. Y lloré. Lloré por lo que significaba dejarlo a medias. Fue haciendo ese video, para su primer día del padre, que me dí cuenta lo poco padre que es. Porque así como no se es madre por parir, no se es padre por firmar un acta de nacimiento. Y esa canción, con la que lloré durante todo el embarazo, y que hoy le canto a mi hija hasta el hartazgo, no lo representa. Ese romanticismo de su paternidad, es todo mío. El no sabe cuánto pesa su hija, no sabe cuánto mide, qué color de ojos tiene, si está con mocos, si se ríe, si come. Lleva 42 días sin verla. La vió 3 veces, 10´ por vez. Suma media hora, de las 1.254 que Sofi tiene al momento de escribir esto. Y la vió media hora. ¿Solo las madres sentimos que no podríamos vivir sin los hijos? ¿Cómo se olvida un hijo? Sigue leyendo

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Posdata

19 Jun

PREGUNTALE A TU PADRE

porque aunque nos pese, nosotras no tenemos todas las respuestas.

3. Postdata

Por Santiago García

Ser padre es un quilombo bárbaro. El que te dice lo contrario y te alienta con frases de los chocolates “Dos Corazones”, te miente. Es cierto que tengo solamente un poco más de siete meses de experiencia, y no podría decir: “ser padre es ASÍ o los padres somos TAL COSA”. Pero puedo asegurar que es lo más difícil y lo más lindo que voy a hacer en toda mi vida. Vamos por partes.

El embarazo es el anuncio de lo que se viene. Y como a mí me toca hablar del otro lado, tengo que decir que nosotros no entendemos una goma de lo que está pasando. De hecho, yo quería hablarle por el ombligo a mi hija. Así de poco conocemos el cuerpo humano muchos de los pibes de mi generación. Haciendo el papel de los convidados de piedra de todo ese bardo hormonal, de esa relación única entre la madre y su bebé, nosotros nos rascamos la cabeza y tratamos de seguir como si nada. Hasta que nos piramos. Bah, acá hablo de mi experiencia personal. Hasta que me piré, y si bien de eso no voy a hablar, “nadie está a salvo de la locura” antes, durante y después del embarazo. Ni siquiera los hombres. Sigue leyendo

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Todos los rosas, el ioza

11 Jun

PREGUNTALE A TU PADRE

porque aunque nos pese, nosotras no tenemos todas las respuestas.

1. Todos los rosas, el ioza

Por Dante Leguizamón

A Juana (4) le gusta el color rosa. No es algo que hayamos fomentado con Paula, tampoco sus abuelas. Es algo que se dio. Simplemente le gusta el rosa. La corbata rosa, las remeras rosas, los pantalones rosas, los ponys rosas, la pantera rosa, la Virginia Rozza (nuestra amiga), la canción “Rosa, Rosa” de Sandro que ayer me pidió que le cantara, las flores que se llaman rosa, un lugar que se llama Santa Rosa y todo lo que se vea o suene como ella lo pronuncia: “ioza”.

El otro día nuestro hijo más grande, Iñaki (9), tenía que dar una clase sobre Justo José de Urquiza y el enfrentamiento entre las provincias y Buenos Aires que terminó con la batalla de Caseros. Paula, la mamá, estaba trabajando así que tuvimos que encargarnos nosotros durante la mañana.

Mientras hacíamos la lámina que había que llevar él ensayaba su exposición -le habíamos pedido a Faustino (7) que actuara de alumno y escuchara todo para ver si entendía y nos hacía unas preguntas-, Juana comenzó a interrumpir. Sigue leyendo

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El cultivador de vaginas

3 Jun

PREGUNTALE A TU PADRE

porque aunque nos pese, nosotras no tenemos todas las respuestas.

1. El cultivador de vaginas

Por @JuanBritos

Sentado frente a la máquina portátil, con los codos apoyados en el escritorio que hace rato sufrió la ocupación del ejército de fotos familiares, pienso en la paternidad. Una escena de Frankie & Johnny, la película protagonizada por Michelle Pfeiffer y Al Pacino, se cola por la ventana entreabierta. Es la secuencia donde él intenta mantener relaciones sexuales con una compañera de trabajo pero no puede lograr la puta erección. Ella trata de consolarlo, le dice que no se preocupe, que “no es el infierno”. Él, que había pasado dieciocho meses detenido por falsificar cheques, le contesta: “Sé que no es el infierno, lo sé porque estuve allí”.

Yo estuve en el infierno. Y no por un problema de erección. A mi primera hija la conocí a los cinco años. Me costó perdonarme por no haber estado desde el primer llanto. Pero la vida es aprendizaje y ella me enseñó a ser papá, a dejar un poco la calle y sostener la creatividad con esfuerzo. Jamás me desvelé por la China, tampoco conocí a su pediatra ni le cambié un puto pañal. Tenía 17 años cuando me enteré que había nacido en el Hospital Posadas de Palomar. A la misma hora que ella asomaba la cabeza entra las piernas de su madre, yo andaba quién sabe dónde. Fue el 27 de junio de 1998. El resto de los años seguimos con el mismo menú de vida: ansiedad, explosión y culpa. Angustia de ser un cagón, de caminar con una pija bien grande en el culo. Costó. La redención llegó cuando quiso conocerme. Recuerdo esa tardecita sin frío. La madre la trajo al club donde me crié y cruzamos de vereda para sentarnos en el capó de un auto abandonado. Tenía un brillo en la mirada, no sé cómo explicarlo. Al mes estaba durmiendo conmigo, escribiendo las paredes de la pieza con fibras indelebles y esperándome con el pelo húmedo de vinagre en la puerta de su casa de Ciudadela. Aprendimos a ser. Hija y padre. A completarnos. Sigue leyendo

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Toallitas húmedas. 12

2 Jun

TOALLITAS HÚMEDAS
(paños fríos para la locura cotidiana)

12. Ayer fuimos a la ciudad que más cerca tenemos. Hicimos 150 km. Queríamos pasear un poco, ir al centro, hacer la compra del mes en un super grande. Llegamos y nos pasó por arriba la marea de gente. Gente que te ignora, que te choca con el hombro, que te exime de saludar, que no sabe nada de vos, ni le interesás ni cabés en su registro. Qué felicidad volver a ese tumulto donde no somos nada. Algúndíamarido no podía creer mi cara. Me dijo que le hacía acordar al nene. El nene que cuando está muy contento parece morder con las muelas que no tiene y le sale una sonrisa alargada. Una especie de bruxismo de alegría. Sigue leyendo

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BABY CRASH

31 May

Nota que publiqué en Revista ELLE Argentina- Mayo 2013.

BABY CRASH

Muchos parejas se separan después de tener un hijo. ¿Una maldición? De pareja a familia, una aventura en pañales. El amor en los tiempos de cólicos. 

Tener un hijo es como viajar a Europa: todos quieren ir, pero nadie quiere turbulencias. Pasa que el bebé tiene tres días de vida, y el padre, que por ley sólo tiene dos de licencia por nacimiento, debe volver a trabajar. La mujer de golpe se encuentra sola con una criatura que apenas conoce, que llora (y ni idea de por qué lo hace), que seguro se despierta cuando una quiere comer, que pide la teta a libre demanda, que decide sobre todas las leyes que rigen el nuevo planeta. Y con suerte, después de nueve horas regresa el hombre. Y mira los platos aún en la mesa, un pañal sucio sobre el sillón, la bata de nona que tiene puesta su pareja. Pone cara de no-es-como-me-lo-imaginaba… Entonces dice lo último que soportamos escuchar: “¿por qué no te peinás un poquito?”. De ahí a que vuelve un frasco de oléo calcáreo hay una distancia no mayor a un paso.

La actriz Mónica Antonópulos confesó en una entrevista que al principio, ni bien nació Camilo, vivía aterrada. Que pasó por muchas crisis de llanto y ¡la pareja se destruyó en mil pedazos!

Así de liso y llano.

Así, le quitó el empapelado rosa a la maternidad y mostró las verdaderas paredes de la vida ante la llegada de un hijo: con el revestimiento caído y grietas por las que no se cuela la humedad sino que llueve torrencialmente. El poder de negación no resiste las estadísticas: según datos de la Justicia Civil de la Ciudad de Buenos Aires el 54% de las parejas que se divorciaron durante 2010 llevaban menos de diez años juntos; el 34%, apenas seis. Y se sabe que convivieron poco tiempo y en la mayoría de los casos tenían hijos chicos. Sigue leyendo

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Por ese palpitar

28 May

TRIBUTO A LAS MADRES

porque nos merecemos un homenaje permanente, colectivo e incorrectísimo.

15. Por ese palpitar

Por @BarbaraBarisch

En agosto de 2004 empezamos a salir. En marzo de 2008 nos fuimos a vivir juntos. En junio de 2009 nos casamos. En enero de 2010 dejamos de cuidarnos. En febrero estaba embarazada. En abril lo había perdido. Solo una mujer que perdió un embarazo (más si es el primero) sabe lo que se siente. Solo las que lo pasamos sabemos lo que es que ese sueño que empezaba a hacerse realidad desaparezca en un segundo con un corazón que deja de latir.

Lloré. Lloré mucho. Pero algo de mi personalidad hizo que siguiera adelante, ignorando el vacío (en varios sentidos) que tenía adentro. Y el mismo día de la ecografía que no fue, me fui a la clase de portugués. Y al día siguiente a trabajar. Intentaba seguir con mi vida, y me creía que lo lograba. Mientras tanto, tenía pérdidas, tomaba pastillas varias y me hacía estudios para ver si había expulsado todo. ‘Expulsar’, qué verbo horrible.

Pasados los tres meses que el médico nos había indicado, dejamos de cuidarnos nuevamente. Pero esta vez no fue como la anterior. Pasaban los meses y cada vez que me tenía que venir, una adrenalina me recorría el cuerpo en cada visita al baño. Me debo haber hecho 10 evatest por las dudas. Pero nada. Sigue leyendo