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El libro de mi bebé

28 Ene

Ayer a la siesta estuve completando el libro que me regalaron mis amigas de la facu, en el que vas llevando registro de los primeros tres años del bebé.

Preguntas, confesiones y descubrimientos:

. ¿Hacen mal las mentiritas piadosas? Vamos por el no. Cuando tuve que contar acerca de lo que sentimos cuando hicimos la primera ecografía puse: una emoción inmensa de esas que te atragantan las palabras.  Que tampoco es una mentira, es una versión alterada y romántica de una escena en la que aún me veo sentada sobre la camilla con el transductor entre las piernas diciendo NO PUEDE SER! Esa noche, esos días, no pude dejar de preguntarme porqué justo ahora. Hasta que caí.

. Recorté fotos de la eco del primer trimestre y me dió como un cosquilleo. No voy a decir las boludeces de “mi pececito”, “mi porotito”, “mi renacuajo”; tampoco me sale hablar de feto. Como sea, eso que tenía en la panza tenía un corazón que sonaba como bombo piquetero y ver el ritmo cardíaco impreso me puso la piel de gallina. Es como la génesis de la vida nueva.

. ¡Encontré el evatest! ¿PORQUÉ GUARDAMOS UN PLÁSTICO MEADO?

. Tuve que completar con qué ropita llegó a casa. Como no me acordaba puse que el conjuntito que le tejió la bisabuela. Adoré!

. Se me revolvió el estómago cuando descubrí que tenía dentro de una servilleta de papel el plástico con el pedacito de ombligo de bebé. Algúndíamarido lo abrió y me dijo: tirá esto. Ya está en la basura. Sigue leyendo

Como se me canta

14 Ene

El instinto materno no existe. Yo me hice madre dando la teta con los pezones que sangraban. Asustándome cuando el bebé cagó verde pasto y lo llevé a la guardia. Me hice madre esa primera semana que me quedé sola porque algúndíamarido se fue de viaje. Cada vez que el plato de comida se me enfriaba porque las necesidades del niño se volvieron más importante que las mías. O el día que me meé encima, juro que ni siquiera me había dado cuenta que tenía ganas de hacer pichi. Mi hice madre las madrugadas que caminé horas en la casa cantándole para que se duerma. Y cada vez que lloró y fui y le hice upa.

Me hice madre a fuerza de perder peso, de masajearme las tetas con una botellita de cerveza llena de agua caliente para evitar la mastitis, de dejarme crecer las ojeras y ponerme muñequeras para remediar el impulso de querer contarme las venas.

Jamás me había preguntado cómo iba a criar a mi hijo. Y cuando nació algo fluyó que hizo que las decisiones se fueran tomando de acuerdo a los sentimientos, los miedos, las obsesiones, el amor. Pero a veces, muchísimas veces, eso que para mí estaba bien, para el resto no. Llegaron los primeros consejos de  mierda: dejalo llorar un poquito para que aprenda a dormirse solo; si cada vez que dice ah, vas y lo alzás, te va a tomar el tiempo; está mucho tiempo con vos, va a ser un mamengo…; ¿cómo lo vas a poner a domir con ustedes en la cama grande? ¡después no lo sacás más! y no descuidés al padre, nena. Sigue leyendo

Yo y mi otra yo

30 Dic

Yo, con nombre y apellido, soy una tipa que parece que nunca se enoja, que no se le escapan malas palabras, que pide por favor y da las gracias, que sigue la regla materna de oro:  si no tenés nada bueno que decir de una persona, no digas nada.

Yo, con nombre y apellido, tengo en mi perfil de facebook una foto con bebé y actualizo mi estado con frases cursis que le dan letra a  los que me conocen para tildarme de babosa.

Yo, con nombre y apellido, sigo sonriendo como imbécil cuando escucho imbecilidades. Me muerdo la lengua cuando una amiga a la que le cuento que no me siento bien me pregunta: ¿no se vendrá el hermanito? Me tapo los oídos cuando me dicen: ese chico es un mamengo. Me pongo muñequeras para no cortarme las venas si la vecina sugiere: nena, arreglate que tenés que cuidar a tu marido.

Yo, con nombre y apellido, me voy convirtiendo en la novia de Chucky si estamos cenando en la casa de unos amigos y bebé está cansado y con sueño y quiere dormir y yo le digo vamos a algúndíamarido y él dice: ya. Y el “ya” puede durar una media hora. Pero conservo la buena conducta y me desfiguro al subir al auto. Sigue leyendo

Jo-Jo-Jo

26 Dic

. Papá Noel es un tipo que se caga de calor y trae cosas que nadie le pidió.

. Creer en que un hombre gordo y barbudo vestido de rojo se va a meter por la chimenea hace que la navidad tenga su magia.

. Se vuelve a la vida real cuando los padres tienen que explicar a los hijos que el señor que maneja el trineo trae lo que puede y no necesariamente el listado de 50 cosas que se escribió en las cartas.

. Adornar de blanco un arbolito para simular nieve en este lugar del mundo donde la sensación térmica es de 40º es de pelotudos.

. ¿Ustedes se pusieron a pensar porqué diablos comemos chocolate en diciembre?

. No voy a renegar de esto: me gusta regalar tanto como que me regalen. Sigue leyendo

Nuevo mundo

20 Dic

Ya les conté. Antes de que bebé naciera, por las noches, yo escuchaba llorar a un recién nacido. Me despertaba. Me desvelaba. Pensaba en qué carajo haría yo cuando mi hijo pegara esos alaridos. Y me autoconvencía de que seguro era un santurrón, que saldría buenito, al primer pujo no más y dormiría toda la noche de un tirón. Creo que si una no pensara así, no se engañara tan magistralmente, la instancia del embarazo pesaría más que la panza. Lo que ya es mucho. Mi miedo real era esa plena conciencia de que todo estaba a punto de cambiar.

Hace un par de días una mamá tuitera que anda por la semana 38 me escribió para que le diga la verdad acerca de lo que se venía, que sentía terror de arrepentirse. Le respondí:

Te juro, te re mil juro que no te vas a arrepentir, aunque la vida tal como la conoces ahora se acabe x siempre.

Por eso me estoy riendo de los que dicen que mañana se viene el fin del mundo. Ayer cargué una foto mía, de mis pies en verdad, previa a entrar en planetabb. Estoy boca abajo, sobre el cesped, cerca del río y de patas cruzadas. Hoy como mínimo debería estar sentada, para poder ver qué hace el chango. Es así: el mundo para cada quien se termina y se vuelve a reiniciar varias veces en la vida. El mío explotó el #4A. Quienes no tienen hijos pueden pensar como yo pensaba antes: que hablar así es una exageración. Recién cuando los tengan, si los tienen, van a entender de lo que hablo.

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Parecidos

15 Dic

Es inevitable. Las personas ven a nuestros hijos y le buscan parecidos. Así como cuando te tomas un ascensor y el compañero de viaje en la intimidad de ese metro cuadrado, habla del tiempo. A bebé desde el minuto uno lo vieron con algo de la familia del padre, con la boca de mi hermana, el perfil del abuelo paterno, los ojos míos, la tez de algúndíamarido, la luz de la mirada de la abuela. Dijeron que les recordaba a mi cuñado cuando era chico, a los hijos de los primos del padre. Y cuando  algúndíamarido se peló, al ver juntos a padre e hijo: varón-varón, pelado-pelado, el 90% empezó a soltar sin filtro esa cosa tonta de las gotas de agua.

A cada rato me acuerdo de esta publicidad de DIRECTV. La miré una docena de veces.

Al principio yo era como esa madre que dejaba a todos contentos diciendo: “te parece? puede ser…”. Pero pasaditos los ocho meses de esta aventura, aprendí que es así: cada uno ve lo que quiere. Por lo que, si no puedes contra ellos, ¡úneteles! Sigue leyendo

Algúndíamarido

7 Dic

Es de los tipos que creen que ir al psicólogo es una boludez.

No tiene una comida preferida, ni una banda de música ni un lugar del mundo que muera de ganas por conocer.

Nada es maravilloso. Para él lo bueno es lo que zafa.

Cuando yo moqueo porque veo a alguien llorar en la tele, me mira y sé que piensa que soy una extraterreste.

Le revienta que le diga que conocí a fulanito y que es un “groso” escribiendo o que es un “genio” porque publicó un libro impresionante. Para él las personas son personas, con algunas bondades más, miserias menos.

Ser impuntual es ser maleducado.

Es de los que te queman tu instinto capitalista con una sólo pregunta. Dice: ¿realmente lo necesitas? Y te caga tu delgado costado de compradora compulsiva.

No entiende a los que se hacen problema por cualquier cosa. Si rompiste algo, él dice que no pasa nada, que se vuelve a comprar. Si la comida se me quemó, pide una pizza. Si se me cayó la botella de aceite sobre mis botas nuevas, él me convence de que el zapatero lo soluciona.

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Beauty puérperas

28 Nov

Me muero muerta.  Estos días dos mamás blogueras me contaron detalles preciosísimos -en el sentido más literal- que confirman que la coquetería no se pierde jamás. Amo ser mamá dice que no sólo cayó a parir con el pelo planchado sino que se llevó la planchita! Rookie mom me cuenta que al mes 7 había preparado junto con el bolsito del bb su kit de perfumería y hasta tenía una amiga cómplice que le llevaría esmalte si el anestesista cumplía la amenaza de despintarle las uñas de manos y pies.

Mi versión es bastante diferente. De lo único que me aseguré fue de llevar para mí bombachas descartables. Sí, el mejor consejo que me dio una gran pero gran amiga. Porque después del parto es mucha la hemorragia y el caos amerita restar preocupaciones. Entonces: usas y tirás. A otra cosas mariposa. Ni siquiera cargué el desodorante porque en el curso pre-parto dijeron que el niño para prenderse a la teta debía reconocer el olor de mamá. Boluda total, ya sé. Pero mostré mi lado más cuidado cuando me negué a comprar un camisón para futura mamá, de esos que se desprenden y hacen más fácil amamantar. Usé uno divino con florcitas celestes, tan hippie chic como inútil. Verán que el único instinto a favor de la belleza me salió por la culata.

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Primer trimestre

26 Nov

Mi hijo nació un miércoles. El viernes nos fuimos a casa.  Y el domingo yo volví al hospital. Fui a la guardia porque no podía caminar de las hemorroides que tenía. Ni les digo sentarme. La sensación era que empollaba una docena de huevos. Eran de tanta fuerza que hice al pujar. Esa noche, como si le faltara color a la escena, un pezón me empezó a sangrar. Bb se prendía  y yo pegaba unos alaridos que hicieron que algúndíamarido se fuera de tour por el barrio buscando una farmacia que vendiera pezoneras. Las encontró pero fue en vano, el chiquito quería la teta sin porquerías. Y le puse literalmente el pecho a la cuestión. El succionaba y yo me secaba los lagrimones.

Ese fin de semana en casa nos acompañaban mis papás y mi hermana, que estrenaba título de tía y veía en vivo y en directo esas imágenes que las madres suelen editar en sus relatos. Le dije:

– Cuando a vos te pregunten por mí y por el bb, ¿qué vas a decir? ¿”Mi hermana una diosa, mi sobrino divino”, como dicen todas?” Nooo. Vos contá la verdad, contá lo que estás viendo. Que se sepa que esto también existe.

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La monotemática

24 Nov

Tengo una amiga que cuando sintió las contracciones y supo que ese día su beba nacería, enchufó la planchita y se fue con el pelo liso a parir. Les aseguro que cuando horas más tardes pasé por el hospital a conocer a la nena, ella estaba más radiante que yo. Aún recuerdo los zapatos con plataforma que estaban debajo de la cama, donde suelen estar las chancletas de las puérperas.

Otra, cuando se hizo madre, todo le importó un comino y era capaz de cruzarse al super chino del barrio con la remera vomitada, unos jeans que no le prendían y ojotas con medias. Lo único que quería era que no la jodieran con boludeces ante tanto caos que vino a traerle la maternidad.

Está la que se embarazó a los 16 y mientras nosotras teníamos el mambo de la adolescencia ella criaba con todo el amor posible a su chiquita. La que fue madre soltera. La que hizo todo los deberes: noviazgo, casamiento, casa, perro, hijo. La que adoptó. La que no podía tener hijos y hoy lloramos juntas la emoción del embarazo.

A mí las madres, todas, siempre me parecieron unos especímenes raros.  No sabía cómo lo hacían todo. Me inspiraban respeto, orgullo y sí, hasta me impresionaban un poco. Por eso yo siempre decía que sus niños me encantaban, en especial porque lloraban y yo podía devolvérselos e irme a mi casa a mirar una peli, acostarme sin cenar o dormir12 horas corridas.  Si lo pienso bien, tal vez me asustaban un poco. Mujeres-tambo, mujeres-pulpo, mujeres-maravillas.

Pero hay una amiga que dejé fuera de la lista porque su perfil sí me dio cagazo. Mujer-repelente, madre monotemática. Sigue leyendo