Minientrada

Posdata

19 Jun

PREGUNTALE A TU PADRE

porque aunque nos pese, nosotras no tenemos todas las respuestas.

3. Postdata

Por Santiago García

Ser padre es un quilombo bárbaro. El que te dice lo contrario y te alienta con frases de los chocolates “Dos Corazones”, te miente. Es cierto que tengo solamente un poco más de siete meses de experiencia, y no podría decir: “ser padre es ASÍ o los padres somos TAL COSA”. Pero puedo asegurar que es lo más difícil y lo más lindo que voy a hacer en toda mi vida. Vamos por partes.

El embarazo es el anuncio de lo que se viene. Y como a mí me toca hablar del otro lado, tengo que decir que nosotros no entendemos una goma de lo que está pasando. De hecho, yo quería hablarle por el ombligo a mi hija. Así de poco conocemos el cuerpo humano muchos de los pibes de mi generación. Haciendo el papel de los convidados de piedra de todo ese bardo hormonal, de esa relación única entre la madre y su bebé, nosotros nos rascamos la cabeza y tratamos de seguir como si nada. Hasta que nos piramos. Bah, acá hablo de mi experiencia personal. Hasta que me piré, y si bien de eso no voy a hablar, “nadie está a salvo de la locura” antes, durante y después del embarazo. Ni siquiera los hombres.

Si pasás todo esa carnicería (podría escribir novelas sobre ecografías mal hechas, mercaderes de la medicina y otras mierdas) llega el Día D. En nuestro caso fue el “1N”, ahora que están de moda esas boludeces con las fechas. Con el agregado de que nos enteramos 24 horas antes de la cesárea con una ecografía que indicaba la falta de líquido amniótico. Bueno, es casi inútil aclarar que no dormís un  carajo, que tratás de mantener una fachada de seguridad para que la madre esté tranquila, etcétera. Llega la internación, las horas no pasan nunca, y los nervios de tus viejos te ponen más nervioso a vos. Una verdadera cagada. Al fin se llevan a Caro, que supongo también quería que se termine toda esta odisea, y me quedo en la puerta con la oreja pegada al quirófano. Escucho una charla demasiado cruda para la imagen que los médicos pretenden vender y después de una media hora me llaman.

Acá llega el momento en el que todo lo que pasó antes deja de importarte. No lo olvidás, pero pasa a ser insignificante. Estoy hablando de cuando la pude ver por primera vez a Catalina. Estaba en esa especie de incubadora, donde le ponen unos líquidos y la visten. Se me llenaron los ojos de lágrimas, les pregunté si estaba todo bien, y cuando me dijeron que sí me empecé a reír como loco malo. Me reí con dientes, como nunca me río. Cuando me la dieron en los brazos, era tan chiquita, que tenía miedo de que se me caiga. Traté de mirar a Carolina en el quirófano, pero entendí que no podía ni hablar. Volví a mirar a Cata y pensé: “no puede ser tan linda”. Sinceramente, antes de que naciera pensaba que iba a poder reconocer si era fea, pero hoy ya sé que no se puede.

Al principio es bastante difícil porque parece que se va a romper y que todo es muy frágil. Encima cuando sos bastante bestia parece más riesgoso, pero me propuse desde el primer día hacer todo lo que pudiera. Cambiar pañales, darle medicamentos, mamadera, comida, dormirla. Esto suena lindo, pero en la práctica es todo un tema. Cuando se “secaba de vientre” y se cagaba hasta la nuca, no voy a negar que alguna vez me hice el boludo. Y cuando no estás todos los días con ella, es otro gran tema, en el que tampoco voy a entrar, pero que implica que los cambios más pequeños se dan en tu ausencia. Por suerte, Catalina tiene una gran madre que me hace parte de cada uno de esos pequeños hechos. Y con esto quiero cerrar, cada cosita, por insignificante que parezca, TAMBIÉN es un mundo para nosotros. “Mirá cómo sostiene la cabeza” ; “Se está riendo” ; “Ya agarra los muñecos” ; “Está balbuceando”. Hasta que hace una semana, la veo despertarse y repetir: “papa-papa-papa-papa” frenéticamente y encima (la muy turra) con abundante carcajada. Aunque tengo claro que no tenía idea de lo que estaba diciendo, me voló la cabeza. Mal.

PD: Creo que ser padre es descubrir que existe algo bastante parecido al amor eterno. Ese que buscábamos inocentemente de chicos, nos sorprende por el lado menos esperado.

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5 comentarios to “Posdata”

  1. mariel 19 de junio de 2013 a 11:05 #

    qué les dio por hacer llorar a la gente?? entre vos y angulita me voy a deshidratar. hermoso!!!

  2. Carla 19 de junio de 2013 a 11:29 #

    Esa posdata, ese final es para poner en un marco y recordarlo siempre, porque debe sera la definición más hermosa que vi de la palabra amor.

  3. Celi 19 de junio de 2013 a 12:21 #

    la posdata es la explicación más precisa de lo que se siente por los hijos. Gracias!

  4. madreinargentina 20 de junio de 2013 a 10:29 #

    Qué hermoso todo!

  5. Memi 20 de junio de 2013 a 16:11 #

    Me encantó!!!!! Me encantó muchísimo!!! Me fascina que los padres se animen a abrise así, sin ningún tipo de resguardo…

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