El fin del colecho

10 Jun

Mi amiga María fue la que primero le puso nombre a esto de meter a tu hijo a dormir en la cama grande. ¿Colechan?, preguntó. Y en mi cabeza de puérpera recién formateada aún no cabía esa posiblidad: chango a su practicuna. Pero me dio curiosidad. Me dio algunos tips: como era tan chiquito, lo ideal no era en el medio porque los papás no suelen tener esa mitad del cerebro siempre despierta como nosotras, por lo que, para evitar un apretón, ponerlo de un lado de la cama, donde haya algún muro de contención. Y en principio inventarle una cuchita por encima de nuestras cobijas, para no envolverlo con las sábanas. Yo la miraba a María desde otra galaxia, con el chip todavía incorporado de que no había necesidad de darle maña a un recién nacido, que después cómo la saco, cómo.

Pero el caso fue que al pibe lo metías en la cuna y gritaba como marrano. Estaba re dormido en mis brazos y una caminaba en puntas de pie, lo apoyaba en su camita, se quedaba quietita a su lado, le respiraba cerquita de la oreja como para que sienta la presencia todavía ahí, le canturreaba un poquito y cuando le sacaba el brazo por debajo de la nuca: BOMBA. Y de nuevo empezar. Al mes, en la primera consulta con la pediatra le pregunté qué opinaba del colecho porque sabía: era mi destino más feliz. Y ella me dijo que estaba muy a favor, que en los países asiáticos los bebés dormían con sus padres y que por eso casi no había casos de muérte súbita. Chan.

Tenía 60 días el crío cuando tuvo los primeros mocos. A sus noches que siempre fueron endemoniadas, de mucho llanto y mucho cólico y muchacosaquenoséquécarajoera, se sumaban las molestias de una nariz tapada. La médica a domicilio nos dijo que mejor si dormía más sentadito. Ese día el hueco de mi codo fue su trinchera para respirar mejor. Y ya nunca salió de ahí. Nunca.

Porque además, a medida que fue creciendo y sosteniendo su percentilo por arriba de 97, mis tetas pasaron a ser canillas libres. Tomaba cada dos horas. Las 24 benditas horas del día. Tenerlo en la cama, al ladito mío, me facilitaba un poquito la vida. Me sentaba, lo cargaba y cuando soltaba el pezón ya dormido, los dos nos íbamos hundiendo en cámara lenta bajo las cobijas.

A los seis meses la catarata de copados que no tiene nada más interesante que hacer, empieza a acobardarte con la pregunta sobre cuándo lo vas a sacar de tu cuarto. Me encanta la imaginación estandarizada que cree que todos los changos a esa altura ya duermen de corrido. No mi dios, acá la cosa siempre fue de mal en peor. Tuvimos épocas en que el bebé se despertaba cada 40 minutos, otras cada dos horas, el milagro fue una vez que hizo un tirón de 4. A veces se dormía con sólo ponerle el chupete, otra nos obliga a levantarnos, a pasearlo por la casa, a cantarle veinte veces la misma canción hasta que volviese a caer en REM. La insinuación de llevarlo a su pieza me sonaba a un insulto, a que no me escuchaban.

Claro que así y todo empezamos a fantasear con que se vendrían noches mejores. Y colgamos cortinas en su habitación y con algúndíamarido le pintamos El Principito en la pared y compramos la cuna funcional y le pusimos una lámpara con forma de pelota de fútbol… nada. Apenas un par de siestas hizo ahí y llegó la noticia de que dejábamos ese dpto.

Ahora el chango tiene 14 meses. Dejé de llamarlo bebé porque ya es un nene que le gusta jugar a la pelota. Está enorme, alto, cachetón como siempre, con unas manitos gordas y unas uñas que crecen peligrosamente. Superamos la adaptación de la mudanza. La semana pasada terminamos de pintar su nuevo cuarto y tengo planeado volver a aplicar mi instinto artístico materno ahí. Dormir en esta casa sigue siendo un sueño eterno, pero ya se cuelan por las hendijas de la baranda de su cama, nuevas esperanzas. Y el colecho está llegando a su fin.

El colecho que supo ser por momentos lo mejor del día, porque nadie te quita la felicidad de dormirte abrazada a tu hijo, de que encuentre en tu pecho el llamador de todos sus ángeles y de que haga de tus orejas un mantra. El colecho que otras noches se transformó en la peor pesadilla, porque la criatura está inmensa y empuja y pega patadas y gira y te da un manotazo que se siente como que te va a quebrar la nariz. El colecho que últimamente se sostenía a base de ibuprofeno.

La cuestión es que este fin de semana hijo durmió por primera vez en su cuarto, en su cama. Y el domingo me levanté tan descansada que me di un baño largo y me puse pantalones rojos y me calcé los borcegos y me reencontré con una parte de mí que siempre tengo descuidada. Entonces me miré al espejo y no me vi ni más vieja ni más joven, ni más linda: me vi madre con los ojos hinchados por haber dormido. Y sentí que el vapor se abría en el espejo para que yo lea sólo una cosa en ese reflejo: los chicos crecen. Sí, lo escribo y se me paralizan los dedos sobre el teclado. Porque una espera como regalo del cielo ver que adquieren cierta independencia, pero la maternidad es tan brutal que cuando no te quita, te da y cuando te da, no querés que te quite.

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47 comentarios to “El fin del colecho”

  1. mariel 10 de junio de 2013 a 12:01 #

    genial. es así, cuando querés acordar, el muy guacho que te saca canas verdes se te va con la novia.
    y el colecho… ufff me pregunto cómo voy a hacer para dormir YO cuando él se quiera ir a su cuarto.

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 15:31 #

      mari, yo en algún momento me pregunté lo mismo, pero llegué tan cansada ese día que dormí de lo lindo 🙂

  2. Celi 10 de junio de 2013 a 12:14 #

    bravo!!! todo llega, amiga!

  3. madreinargentina 10 de junio de 2013 a 12:51 #

    A disfrutar todo lo nuevo que se viene!!!

  4. Muriel y Yo (@MurielyYo) 10 de junio de 2013 a 12:52 #

    Es tal cual… un poco de todo eso me taladró la cabeza los últimos días… me quedo con el cierre “cuando te da, no querés que te quite”, deseamos verlos crecer y cuando crecer añoramos verlos bebés… madres!!!

    Abrazo che.

  5. BBsebusca 10 de junio de 2013 a 13:19 #

    Yo no se que me tocará, de momento tuve que autoderribar pelotudeces mias del “nunca voy a” para empezar a considerar…y si ahora me pasa esto con 4 meses de embarazo, en 5 mas y con la cria afuera…posiblemente el mundo se vea y se sienta distinto. Solo se que con las ganas que tengo de sentir, oler, abrazar a mi hija lo que estas contando es lo mas parecido a la perfeccion imperfecta que escuche….T QUIERO.

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 15:34 #

      mirá que decís boludeces tarada, pero confieso que me conmoviste con lo de la “perfección imperfecta”. YO TAMBIÉN TE QUIERO.

  6. Rookie Mom 10 de junio de 2013 a 13:35 #

    ¡Hurra! Dobles aplausos. Primero porque yo, que era la reina del anticolecho, en los momentos de mayor ansiedad de mi hijo lo primero que hago es traerlo a dormir conmigo. Y la recompensa es invaluable. Todo ese amor que vos describís. Hay que derribar los mitos y prejuicios autoimpuestos y hacer lo que una tenga ganas. Que el resto opine, que la mayoría de las veces opinar al cuete es lo único que saben hacer.
    Y segundo por eso de que gracias al dormir de tu hermoso V. te estás pudiendo reencontrar con tu yo individual. Lo madres no nos quita lo mujeres.
    Te quiero nena. Ojalá te desquites en grande de todas las noches no dormidas.
    Besote!

    • ankelele 10 de junio de 2013 a 14:14 #

      es esperanzador leerte… hasta el quinto parrafo contas mi historia, es bueno saber que tarde o temprano pasa. por ahora mi espejo muestra las crines enrodetadas, ojeras que pasan del verde al violeta y las mismas calzas con remeras de hace meses. en cuanto a uds los aires de cambio les vinieron bien despues de todo! el chango duerme, mamas con aire de radio es premiado… merecidos premios todos! me alegra que poco a poco el chango tambien vaya descansando mejor. besos amiga! vamos por mas…

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 15:35 #

      lu: para mí vos siempre vas a ser la reina de todo. mi yang!
      y mamma: te juro que cada tuit tuyo me remuevo todo lo que vivimos acá. te mando un abrazo por cada noche no dormida. no sirve el consuelo de que todo pasa cuando el mientras tanto es tan heavy, así que solo decirte que acá estoy para hacerte el aguante en las transnohces y siempre, obviusly.

  7. flor (9 meses y toda la vida) 10 de junio de 2013 a 14:39 #

    Piel de gallina…mezcla de miedo, incertidumbre, alegria, ansiedad…un poco de todo…que genial es tener a alguien como vos que comparta a mi modo de ver lo multicolor de la maternidad! Besos grandes y muchos!!

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 15:36 #

      flor, no tengas miedo, en el ring una saca fuerza y paciencia y amor de lugares insospechados. y gana todas las batallas aunque tenga cara de molida da palos ❤

    • labonaerense 10 de junio de 2013 a 15:58 #

      Capaz tenés suerte y duerme 6hs seguidas como la mia desde los dos meses, no te desesperes.

  8. paula 10 de junio de 2013 a 14:49 #

    hermoso como lo describis, me pasa lo mismo, asi que espero pronto tener la misma suerte y dormir aunque sea una noche…

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 15:40 #

      pau, a mí me decían: ya te va a llegar y yo odiaba esas palabras. así que ante las mal dormidas me quedo muda y un poco pegoteada por la empatía.

    • labonaerense 10 de junio de 2013 a 15:57 #

      Cuanto tiene tu bebito q no dormís?

  9. labonaerense 10 de junio de 2013 a 15:57 #

    Sos mi IDOLA. Yo me mato si tengo que pasear a Julia a la noche. Despertarse cada 40 minutos? Te admiro te banco te amo sos todo

    • Monstrua 10 de junio de 2013 a 16:14 #

      Pues ha llegado prontito 🙂 Enhorabuena, porque eso es un gran paso para los dos 🙂

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 16:30 #

      bonaaaa, me hiciste reír. leí tu post desde el celu el finde y no llegué a comentar, a veces yo me hago la pregunta inversa a la tuya: qué hice mal si le tuve la paciencia infinita, si me quedé afónica de tanto cantarle, si aún me da hormigueo en los brazos de tanto que lo tengo upa? y no sé, la verdad no sé y tampoco me quiero enroscar. pero ha sido duro, mucho, feo. claro que el lo compensa y ese carácter de mierda que tiene lo vuelve tan único, tan especial, tan comprador, que una no puede dejar de comérselo a besos.
      gracias por bancar, desde tu trinchera. y perdoná mi envidia (sana, juro que sana!) por la diosita de julia ❤

      monstrua, no me ha parecido nada cortito, pero ha llegado!

  10. Gemma/El Sur (@Gemma_311) 10 de junio de 2013 a 16:35 #

    Dormiste??? DORMISTE!!!
    Ay y yo en Europaanegadaporlasaguas sin enterarme!
    Cuidado que a veces vuelven y se cuelan de nuevo.
    No te hinchó nadie a decirte que El aire del campo, si ya te lo decía yo….?
    Hala, a ver qué tal hoy.
    Besossss!

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 16:38 #

      seee, me han dicho lo de los “aires pampeanos”. vamos durmiendo mejor pero aún no es la panacea. anoche hice un surco de cuarto a cuarto, pero VENCEREMOS, VENCEREMOS. abrazo amiga.

      y te inundaste? espero que no!

      • Gemma/El Sur (@Gemma_311) 10 de junio de 2013 a 16:45 #

        Si, estamos medio inundados, llueve y llueve, hace frío, hoy granizó y todo ; el jardín se medio pudrió. Y recién me pusieron el tejado.
        Abrazos de vuelta!

  11. Maria jose 10 de junio de 2013 a 17:10 #

    Hermoso lo que escribís. Y que útil, me hace sentir completamente identificada. Almita tiene 16 meses y ame dormir con ella, pero creo q ya esta llegando el principio del fin, no doy mas! Es lindo sentirse acompañada en la experiencia, fuera de criticas que nada aportan! Felicitaciones.

    • estaquetepario 10 de junio de 2013 a 18:27 #

      gracias maría josé ❤ estamos en la misma, no? beso enorme a almita.

  12. Emilia 11 de junio de 2013 a 9:02 #

    Que bueno, hay que disfrutar cada etapa que toca en esta lotería de ser madre. Si fueron los arrumacos por más de un año, tenían su recompensa en esa intimidad tan profunda del colecho. Ahora vienen otros tiempos, a buscar otros momentos de madres e hijo. Yo con bebé de siete meses que está cada vez más en mi cama y menos en su cuna, y que ya no hace sus tirones de seis o siete horas . Lo acepto como una etapa que me toca y trato de disfrutarla.

    • estaquetepario 11 de junio de 2013 a 10:13 #

      cierto emi, pero a veces los días nos pasan por encima y la noción de disfrute llega cuando una se puede correr y mirar todo de lejos, no? al menos este año ha sido tan intenso! un beso grande

  13. Tendenciosa 11 de junio de 2013 a 15:55 #

    genial como siempre!! me hiciste reir y llorar! estoy en pleno puerperio de mi segundo niño y a diferencia del primero con este me zambullo al colecho si es necesario, y todo va mejor!!!!! cada vez me queda mas claro q todas esas pautas de esto si, aquello no, a x meses esto a tantos aquello, son a la maternidad lo que el 90-60-90 fue tanto tiempo a la figura femenina. ¡se pueden ir bien al joraca!!!! uno de mis bolazos preferidos es: “5 minutos de una teta y 7 minutos de la otra” jajaja me rio mucho de eso cuando ciro lleva 50 minutos chupetando!!!

    • estaquetepario 12 de junio de 2013 a 12:36 #

      lo de la teta es genial. cuando aún estaba en el hospital, recién nacido el niño, había una pareja al lado. el le decía: bueno, vamos primero 15 minutos con la derecha, 15 con la izquierda. nunca me voy a olvidar! beso enorme.

  14. MonaLisa 11 de junio de 2013 a 16:38 #

    Leo esto y me acuerdo de aquel mail que te mandé…que lindo empezar a dormir de a poquito no?

    • estaquetepario 12 de junio de 2013 a 12:37 #

      solidaridad y empatía aplicada a un mail. cuando no sos mala SOS TAN LINDA.

  15. mimamamelima 11 de junio de 2013 a 17:19 #

    Hey!!! Muy bien Vicente!!! Así se hace 🙂

    • estaquetepario 12 de junio de 2013 a 12:38 #

      car, viene complicado el asunto. ahora estamos durmiendo más nosotros en su camita de una plaza que otra cosa. ayayay.

  16. Carla 11 de junio de 2013 a 19:39 #

    Yo era anticolecho. El más grande durmio toda la noche desde los 2 meses (con mudanza incluida) y no sabía lo que era levantarme de noche, ni para darle la teta aunque me estuviera muriendo de dolor. Pasó a su cuna, habitacion solo, nunca un drama. Hasta que nacio su hermano. Que no durmió 2 horas de corrido hasta los dos años!! lo traía a mi cama para que no despertara al hermano y así dejaba de llorar, tenemos cama de 2×2 por lo tanto ni nos enterábamos que estaba ahi, y asi se fue quedando, hasta un día en el que pensé que no volvía más de la locura en la que estaba inmersa, empezo a dormir de corrido. Y nunca más se desperto a la noche, desde hace poco duerme en su cama y hace una semana y media que no se pasa, ni se despierta ni nada. Es un placer gigante, pero tambien una curita para alma, que se me está haciendo grande, carajo!

    • estaquetepario 12 de junio de 2013 a 12:39 #

      envidio tremendamente tu cama 2 x 2. y aunque acá no llegó noche de sueño corrido, sé que viene, que ya llega o sueño con eso 🙂

  17. Memi 11 de junio de 2013 a 19:42 #

    clap clap CLAP

    • estaquetepario 12 de junio de 2013 a 12:39 #

      no tanto clap memi que anoche dormí más en su cama que en la mía, pero ahí vamos, venceremos!

  18. madredeuno 12 de junio de 2013 a 19:51 #

    Soy tan feliz por vos! Y por mi, por que me das esperanza…

  19. maria 14 de junio de 2013 a 9:14 #

    con mi bebe enganchadito a la teta me ha emocionado leerte! nosotros tambien colechamos y somos felices. enhorabuena po el blog. besos

  20. madreclonazepam 14 de junio de 2013 a 20:13 #

    mi hija tiene 27 meses y todavia estamos luchando con eso, pero yo ya entendi que no es ella, somos nosotros, yo la voy a extrañar tanto a la hora de dormir snif snif

  21. madreclonazepam 14 de junio de 2013 a 20:15 #

    Reblogueó esto en Madres Clonazepamy comentado:
    Que dificil terminar el colecho, creo que mas para nosotros que para ellos

  22. Cande.- 17 de junio de 2013 a 12:27 #

    Tu blog es genial. Tu post es la gloria. Amo y padezco el colecho. Gracias por tu aporte a la sanidad mental. Mía, por lo menos 🙂

  23. Vanesa 1 de julio de 2013 a 13:28 #

    Me encantó todo lo que escribiste en este post. Yo tampoco elegí colechar, fue él. En mi caso, hasta los 10 meses dormía en su cuna, en su cuarto, pero despertaba a la madrugada y lo llevábamos a nuestra cama. Y un día se quiso quedar. Aun me sigo preguntando ¿hasta cuándo? Y he recibido muchas críticas al respecto. Pero como dice el dicho: los de afuera son de palo… esperaré a que él decida usar su cuarto, después de todo, siempre es él el que decide

    • estaquetepario 1 de julio de 2013 a 15:19 #

      vane, contame cuánto tiempo tiene tu chiquito, cómo se llama? yo creo que ellos eligen y nosotros decidimos. y acá la clave es dormir cómo y dónde mejor podamos dormir todos. por eso el fin del colecho es sólo como un decir, no?

      • Vanesa 5 de julio de 2013 a 8:34 #

        Bueno, como colgada que soy, lei tus dos respuestas y respondi lo que iba a poner aca en el otro post! jeje. Te decia que ya tiene 3, pero con la llegada del hermanito se nos complico el fin del colecho…

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