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Sexto sentido

6 May

TRIBUTO A LAS MADRES

porque nos merecemos un homenaje permanente, colectivo e incorrectísimo.

13. Sexto sentido

Por Carla – @Maffi22

Felipe nació a las 00:20 del 29 de enero del 2008. Desde el minuto cero ya generó líos, porque legalmente esa es la fecha de nacimiento, pero realmente es el 28. Justo ese verano cambió la hora por lo que su nacimiento real fue el 28 de enero a las 11:20.

Nació complicado, en una contracción se atravesó y encaró la salida con un hombro, provocándose una fractura de clavícula para inaugurar su despertar a la vida exterior. Tenía vuelta de cordón, como si todo fuera poco. Así y todo estaba perfecto, casi 4 kilos. Me lo pusieron en el pecho y no nos volvimos a separar más.

Fue un bebé increíble. Durmió casi de corrido desde el mes y medio, con una mudanza de ciudad en el medio. Nunca fue de llorar mucho, ni de reclamar upa, ni de despertarse con cólicos. Durante el primer año de vida no supe de que era cuando otras mamás se quejaban. Felipe no daba ningún problema. Era cariñoso, jugaba con todos, sonreía a quien lo mirara.

Por supuesto que viendo lo fácil que era tener y criar un hijo empezamos la búsqueda del segundo.

Cuando las dos rayitas fueron más que evidentes, mi sentimiento fue de angustia. Angustia por Feli que era muy chiquito para compartir a su mamá. Y era muy pronto para compartirlo a él. Con el correr de los meses, el nuevo habitante de mis entrañas empezaba a manifestarse y a fuerza de movimientos disipaba las dudas y temores anteriores.

Por esa misma época noté que algo no andaba bien con Felipe. No podía ponerlo en palabras, no podía decir exactamente qué era lo que no andaba bien. No sabía, lo sentía adentro. Y era una duda que me quemaba, que no me dejaba dormir tranquila.

Puse en juego todo lo que había aprendido, todo lo que había leído. ¿No escuchará bien? Hacía ruidos lejanos y respondía, le hablaba con voz suave y de espaldas a él y respondía. ¿No conecta con el otro? Miraba a los ojos cuando le hablabas, jugaba con todos, reía ante desconocidos, se dejaba levantar y tocar sin problemas. Descarté tantas cosas que termine pensando que en realidad eran miedos míos, mezclados con mi profesión, mezclados con un embarazo muy hormonal.

Cuando estaba por parir fue la primera vez que lo rete, recuerdo los ojitos de terror cuando me miró sin entender que pasaba. Me desgarró el alma. Pero no dejó de revolear los limones por el piso.

El día que nació Octavio empezó realmente la locura. Felipe no paraba de llorar, horas y horas llorando, a los gritos. No podíamos hacer nada sin los gritos de fondo. Su hermano no supo lo que era dormir sin escuchar al hermano llorar a los alaridos.

Tuve un puerperio horroroso y la casa era un infierno. Y cuando todo estaba en aparente calma, me la pasaba llorando porque no podía brindarle al bebé la paz y tranquilidad necesaria, y por el otro, porque a mi hijo algo le pasaba.

Cuando hablaba con alguien me decían que era normal, celos por el hermanito, etc etc etc. Nada me cerraba, pero me dejaba engañar. “Dale tiempo”, me decían todos.

A los dos años y medio Felipe no decía ninguna palabra más allá de “mamá” o “papá”. La pediatra no me daba pelota, y yo lo veía cada vez peor.
Había momentos en que no quería estar cerca de él, necesitaba que se lo llevaran un rato porque no soportaba su conducta, y menos soportaba seguir esperando el cambio que parecía no llegar nunca. No podía ir de visitas a ningún lado. Ir a algún lado era sinónimo de caos. No podía dejarlo al cuidado de nadie.

A los 3 cuando empezó el jardín, nos llaman planteándonos que Feli era autista. Yo sabía que no, pero empecé a dudar. Y todas las preguntas de estos 2 años empezaron a taladrarme el cerebro. Lloré 5 horas seguidas. Cuando me rearmé empecé a llamar a distintos profesionales para que lo evalúen. Vivimos en una ciudad chiquita y no hay demasiados especialistas.

No supieron mucho que decirnos. Le daban vuelta pero no podían ponerle nombre a lo que tenía.

Juro que repasé el embarazo ochocientas veces. Día por día. Que si me había teñido el pelo, que si había tomado algo no permitido antes de saberme embarazada, que si había trabajado demasiado y no descansado lo suficiente. El parto lo reviví miles de veces, hasta pensé en llamar a los que nos habían asistido para que me digan una y otra vez que no había tenido sufrimiento fetal, que nunca hubo déficit de oxígeno. Pero nada de todo esto había pasado.

Así llegamos al FLENI. Y llegamos por fin a un diagnóstico: Trastorno del lenguaje con la comprensión fuertemente afectada. Traducción: no sólo no podía hablar, tampoco nos entendía. Y volvieron a mi cabeza esos ojitos de terror de aquel primer reto. No sabía lo que le estaba pasando, no entendía cuando le hablaba, porque le gritaba, en que se había transformado su mamá.

Desde que nos dieron el diagnóstico pasó poco más de un año. Los avances son increíbles. Pero va a ser algo que lo va a afectar toda su vida.
Y duele tanto. Cuando vuelve del jardín llorando, con la voz quebrada diciendo que nadie le entiende. Cuando se pone nervioso porque yo no le entiendo y él no sabe cómo expresarse mejor. Cuando veo que todos los compañeritos del jardín salen haciendo planes invitándose a jugar y a él nadie lo invita, y él se da cuenta y dice que en el jardín nadie lo quiere. Desgarra el pecho y hace que todo cueste más.

Hay veces que me embarga un odio abrasador hacia toda madre que tiene un nene de 5 años que puede hablar bien, que las cosas le cuestan pero las puede ir superando, y que no sabe apreciar todo eso. A Feli todo le cuesta el triple. En lugar de estar pensando en que deporte hacer, yo hago malabares para que le quede una tarde libre entre tratamientos para que pueda dormir la siesta, o tirarse a jugar sin horarios ni exigencias.
Pero cuando me abraza y me llena de besos diciéndome “Te amo, mamá” se me colma el corazón y el cuerpo sana y se llena de fuerzas para seguir.
Porque mañana será otro día y todo vuelve a empezar.

 

Carla tiene blog propio, no se lo pierdan: Madre al borde de un ataque de nervios

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21 comentarios to “Sexto sentido”

  1. angulita 6 de mayo de 2013 a 9:46 #

    Que difícil Car, es cierto que a veces uno no valora la salud de sus hijos, como que la da por sentado. Yo tampoco creo en el instinto pero es cierto que el sexto sentido rara vez se equivoca. Te mando un abrazote!

    • Carla 6 de mayo de 2013 a 17:53 #

      Es difícil, pero estamos tan acostumbrados que a veces nos sorprende con el papá lo “fácil” que es criar al hermano. No se equivoca el sexto sentido, falta que alguien de vez en cuando nos de un poco más de pelota y nos escuche.

  2. BBsebusca 6 de mayo de 2013 a 11:24 #

    Car, te abrazo y tengo ganas de abrazar a Feli y decirle que va a encontrar gente que lo quiera como es, con sus puntos debiles y sus puntos fuertes….Ya sabemos cual es el deficit o punto debil de Feli, explota el fuerte y hacelo fuerte para sobrellevar la carga de una sociedad de grandes o chicos crueles, dale las herramientas para qe se defienda y se haga respetar! amalo mucho! Yo y mi hijo les mandamos un abrazo en el alma!

    • Carla 6 de mayo de 2013 a 17:59 #

      me siento tan abrazada por todas que es un calor que hace que todo sea mas liviano. Feli es un nene básicamente feliz, tierno, pero cuando le pasan cosas así con la gente se siente muy mal. Y a veces es complicado hacerle entender que no lo elijan. Pero pasa con todos en algun momento supongo, pero aca estamos nosotros para ser su armadura hasta que está listo para portarla solito.

      • BBsebusca 7 de mayo de 2013 a 9:55 #

        ESA ES LA ACTITUD CAR! Y ACA ESTA LA TRIBU PARA CONTENER A SU MAMA!

  3. Celi 6 de mayo de 2013 a 12:49 #

    Mucha fuerza para seguir. De a poquito va a ir avanzando cada vez más. Y, como sabés, no se necesitan palabras para transmitirle cariño y que él se sienta querido. Vas a ver que va a llegar un momento en que estos momentos duros van a quedar atrás. Fuerza!

    • Carla 6 de mayo de 2013 a 18:09 #

      siempre nos decimos “algún día nos vamos a reír de todo esto”. Claro que sí que todo va a quedar atrás. Gracias!

  4. Cecilia 6 de mayo de 2013 a 13:30 #

    Es verdad que a veces damos la salud por sentada.
    Que angustia que dan las injusticias! Porque se siente como eso, como si fuera una injusticia contra un inocente.
    Te mando un gran abrazo.
    Seguro vas a poder reinventarte cada día para él y para tu otro hijo también.
    Fuerza!

    • Carla 6 de mayo de 2013 a 18:06 #

      Cuando estábamos en la sala de espera del Fleni, el papá dice: “nosotros venimos por un resfrío” y sí, comparando con el muestrario de patologías que había ahí era cierto (estábamos en el área de psiquiatría infantil). Pero yo lo miré y le dije: “si, pero el que esta resfriado es nuestro hijo”. Por supuesto que hay millones de casos peores, pero el que estaba “resfriado” era nuestro niño, que importa si en la comparación sale ganando? Gracias miles por tanta muestras de cariño

  5. Rookie Mom 6 de mayo de 2013 a 17:16 #

    Me quedé sin palabras, con un nudo atravesado en la garganta. Vomité esta angustia como pude.

  6. Carla 6 de mayo de 2013 a 18:12 #

    Gracias por tanto!!

    • estaquetepario 6 de mayo de 2013 a 19:26 #

      gracias a vos carlita por compartir tu historia, por este tributo a la maternidad. celebro haberte encontrado. siempre tenés una mirada de todo libre de prejuicios, sana y empujás para adelante. felipe tiene lo imprescindible: AMOR.

  7. Mamma o mama, quien soy? 6 de mayo de 2013 a 18:29 #

    Car, llore bastante leyendote… me toco muy de cerquita tu historia. Se lo dificil que es sacar adelante una familia con un chico con necesidades especiales, se lo desgastante que es, y tambien se cuanto alegran y se festejan esos pequeños grandes logros. un abrazote para todos!

  8. blackkitten (@LamejorFlor_is) 6 de mayo de 2013 a 18:45 #

    Terminé la lectura llorando. Abrazo fuerte.

  9. Memi 6 de mayo de 2013 a 23:33 #

    Carla qué gran valor tenés… sin duda Felipe, a su manera, lo entiende y el apoyo incondicional de su mamá, su papá y su hermanito harán que le resulte menos difícil el contacto con un mundo que muchas veces es injusto y muchas otras es maravilloso. Estoy segura que uds. lo ayudarán a quedarse con la media mitad del vaso lleno… Fuerza mamá! y mucho coraje y amor para ese niño que te necesita!

  10. asunb88 7 de mayo de 2013 a 15:54 #

    Bueno… poquito a poco, como bien dices ahora está todo mucho mejor avanzado y tu peque es aún pequeño, ya verás a medida que vaya creciendo irá mejorando de una forma genial =)
    Al primo de una conocida mía le diagnosticaron Asperger… Es una rama del Autismo, pero tiene síntomas que cuesta entenderlo… El niño tiene ahora 12 años y sigue con eso y le durará para los restos y aunque le ayuden especialistas y haya evoluciones, creo que ya con eso es un pelín más grave que lo que tiene tu peque, así que ánimo, besos

  11. pibitoiscoming 7 de mayo de 2013 a 21:33 #

    Car, qué historia. Te abrazo fuerte, a vos, a Feli y también al papá y a Octavio. Qué suerte que tiene Feli con la familia que le tocó! Yo sí creo en ese sexto sentido. El problema es que está tan olvidado, tan tapado por las costumbres que nos alejan del centro, que a veces nos hacen dudar de nosotras mismas. Te mando un beso gigante

  12. Carla 8 de mayo de 2013 a 8:08 #

    Bueno, y acá es cuando me quedo sin palabras. No alcanza un “gracias” para expresar todo lo que me hicieron sentir. Abrazos a todas.

  13. elisa 9 de mayo de 2013 a 16:21 #

    Gracias por compartir la historia de Carla. Sin duda un tributo de madre que como muchas luchan día a día por sacar adelante a sus nenes en este mundo tan poco empático e inclusivo con las diferencias. Desde ya iré a ver su blog 🙂 Saludos

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