Elegir

19 Mar

El otro día entramos con mi amiga Patricia a una librería. Nos fuimos al fondo, a la sección de infantiles. Ella buscaba regalo para una de sus sobrinas, yo no pude resistirme y le compré un cuento a mi hijo. Salíamos y me dice: no miramos libros para nosotras. Algo que las dos amamos, nunca tenemos mejor plan que una escapada a parque Rivadavia.

– La maternidad despersonaliza- le dije como si hubiese respondido ajá o tenés razón.

Al rato, charlando de la vida, Pato repite mis palabras y dice algo como: se van a horrorizar en el pueblo cuando te escuchen hablar así…

Me quedé pensando. En mí. En quién era yo. En qué quería de la vida. En ese día lluvioso que llegué a Buenos Aires, siete años atrás, con un bolso naranja fosforescente. En la pensión donde viví en el barrio de Congreso. En el título de Licenciada en Comunicación Social que traje para estrenar y lo perdí en la calle. En que empecé a trabajar en un centro de salud. En que siempre quise ser periodista, desde la primaria, y para no sentirme horrible con ese uniforme azul y esa cara de enquélopuedoayudar, a contratiempo publicaba notas en revistas barriales. En que un día empecé un taller maravilloso de crónicas y supe que me quería morir escribiendo. Y otro pasé de ser administrativa a secretaria del director médico, pero yo no soñaba eso, y llorando un día se lo dije. Mi jefe me contestó: ya te vas a ir; y me daba permiso para salir antes y llegar a tiempo a Avellaneda para entrevistar a las chicas de la cope Nadia Echazú. Al año renuncié para dedicarme por fin a lo mío. Y nunca me sentí tan plena como esos meses, tan conectada conmigo, con el universo. Tan convencida de que era mi momento para tragarme el mundo.

Pero un error de cálculos detuvo la jugada. Quedé embarazada. Y después del shock seguí como si nada. Y me puse linda a medida que me fue creciendo la panza. Sentí que todo estaba a mis pies, bajo mis órdenes. Que parir iba a ser un trámite, que 15 días, un mes y todo se iría acomodando. Trabajaría desde casa al comienzo. Volvería a los tres meses a la oficina a seguir fascinándome con crónicas policiales. Pululé en mis fantasías y cuando me convertí en madre me quedaron las patas pegadas en mi charco de miel.

Dicen que dar a luz es partirse en dos. Yo imploté, me deshice, me reinventé cantando canciones absurdas a las cuatro de la mañana, aprendiendo a usar un aparato temible que se llama sacamocos, rogándole a la pediatra que me diera algo para aliviar los cólicos del niño, poniéndome cremas para que no sangren los pezones. Me reconstituí a partir de la mirada de mi hijo, de ese otro que vivía a través de mí, que me generaba un amor insospechado, imposible de describir, de dimensionar. Me perdí en mí misma, en esa nueva yo. Y a los tres meses no pude dejarlo en la escuelita, no me dio el corazón. Renuncié a trabajar.

Este 2013  mi gran deseo era reencontrarme con esa otra que abandoné por ahí. Todos los mecanismos se activaron para que la cosa de a poco rodara de nuevo: anoté al niño a un jardín maternal y con algúndíamarido le pintamos El Principito en una pared de su cuarto como para de a poco dar fin al colecho y reorganizar los tiempos y los espacios. Un mail me iluminó la cara cuando supe que había una propuesta laboral a las vueltas.

En esos caminos andaba el viernes que escribí el post acerca de lo que había pasado en Tribilín, que no era más que un manifiesto materno. Y tres días después algúndíamarido llega a casa y me cuenta que lo van a trasladar a un pueblito de otra provincia, por trabajo. Lloré todo, lloré bien, como dice ese poema de Girondo. Lloré por mí. Porque para él es una gran oportunidad, la tiene merecida. Y para nuestro hijo es la posibilidad de crecer en una casa con patio donde armar la pelopincho en verano, de poder ir al almacén solo en bicicleta, de remontar un barrilete en cualquier esquina. Lloré por mí porque esta vez no elegí resignar, aunque lo voy a hacer de nuevo. Lloré  por mí porque puse enfrente a la madre y a la periodista y encontré que sólo había una mujer intentando ser sensata, coherente con lo que siente, fiel a lo que ama.

Después de que estalló el volcán, la larva de comentarios, pésames, miradas egoístas y algún que otro salvavidas, lo petrificó todo. No me va a intimidar un pueblo que aparece en Google Maps con zoom al 1000% pero que me promete vida wi-fi y trabajo 3.0. Menos toleraré que me martillen la cabeza con nociones estúpidas: mudarme no es en nombre de la “familia linda” que tengo, menos porque si no voy “le cago la carrera” a nadie, tampoco porque “no puedo elegir” otra cosa. Mudarme es asumir que simplemente ya no soy la que era antes de parir, no puedo serlo, no quiero serlo.  Así que, por favor, sólo déjenme llorar  otro poco.

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40 comentarios to “Elegir”

  1. Maj (@majito) 19 de marzo de 2013 a 10:16 #

    ni acá en la china vas a ser la que eras. a mi me cuesta todos los días esa inconciabilidad, y la hablo en terapia todas las semanas y me la encuentro todas las mañanas a las seis cuando Félix se despierta cuando mi otra yo seguiría durmiendo. Pero ser mamá, esposa y mujer es elegir, conceder y ceder pero disfrutar, vivir de más de uno. Yo celebro ese cambio, pero porque como te dije, a mi me encantan los cambios, y con la tecnología las distancias son muy cortas. Como dato de color, mi casamiento fue transmitido por skype a mi mamá que no pudo venir de españa y fue como si estuviera ahí, mientras me peinaban, me vestía o caminaba por el pasillo… No vas a perder nada, vas a ganar mucho y tu familia también 🙂

    • BBsebusca 19 de marzo de 2013 a 15:42 #

      Cuales tu blog que no es el de cocina?

    • estaquetepario 23 de marzo de 2013 a 22:23 #

      el dato del skype es la frutilla de la torta. gracias por estar ahí.

  2. maffi22 19 de marzo de 2013 a 10:35 #

    Tus palabras duelen y sanan. Quienes transitamos un camino parecido, el de la renuncia y el “exilio” lo sabemos. Nos ponemos en la cabeza todos los pro y no queremos escuchar los contra, porque los sabemos de memoria, y sabemos que aunque internamente son más poderosos que los pro no podemos volver atrás. Porque a pesar de que ahora no es tu elección, lo fue hace un tiempo, cuando pusiste enfrente quien sos, sin dejar de lado quien fuiste, porque van de la mano en este camino. Y cuando estés descalza tomando un mate en el patio, tranquila porque tu hijo juega libre, vas a respirar profundo y a amigarte con este cambio. Un abrazo de esta pampa que te recibe y que añoro tanto.

    • estaquetepario 23 de marzo de 2013 a 22:25 #

      cierro los ojos y me veo descalza. te releo y se me vuelve a piantar el lagrimón.

  3. Gilligan de verdad (@margilligan) 19 de marzo de 2013 a 10:40 #

    Dejame llorar un rato con vos. La porteña que era antes de parir llora, porque los sacrificios que hice, que hago sin dudar ni un segundo, me dejan ser una mamá mendocina y ver a mi bebé aprender a caminar de la mano de su abuela, verlo jugando con sus primos. La porteña va a seguir llorando un tiempo, confío en que la mendocina va a sonreír mucho más para compensar.

    • estaquetepario 23 de marzo de 2013 a 22:26 #

      ay, te abrazo en el llanto. que esas otras que somos siempre sonrían mucho más. beso amiga, gracias por tan lindo comentario.

  4. mimamamelima 19 de marzo de 2013 a 10:42 #

    No te das una idea CUANTO te entiendo.
    Cuando comencé a estudiar Letras me dije a mi misma “no podes ser madre de aca a cuatro años mínimo” y me metí de lleno a estudiar, pasaron seis meses cuando vi el positivo en el test y lo que me dije lo guardé en un cajón y salí a afrontar esta etapa. Después de eso pense “buenísimo que todo me toca en vacaciones, el año que viene arreglo la licencia con el director (lo hice) y como mucho en mayo ya estoy de nuevo con mi vida estudiantil y laboral”. Aguante una sola clase en la que me sentí más descolocada que nunca, todos prestando atención a lo que la profesora decía y yo por dentro pensando en S. Ojo, tampoco ayudó que la profesora tuvo muy pero muy mala predisposición cuando fui a comunicarle porque era que me estaba incorporando un mes después y no el dia que las clases habían comenzado, me dijo “a mi no me importa eso anda y contaselo a la preceptora”. O sea, que carajo me importa que no hayas podido venir por tu maternidad, ahora arreglatelas sola y fijate como te vas a poner al día. Largué todo. Me dije “año sabático”.
    Y este año se dieron un montón de trabas que tampoco me dejaron regresar y ya estoy a punto de un colapso porque no se como retomar esa vida que deje olvidada y complementarla con mi rutina de madre. Jamás pensé que iba a ser tan difícil.
    Asi que te entiendo, te acompaño en las lágrimas y con un fuerte abrazo desde acá. Yo se que en algún momento voy a poder sincronizar todo… y vos también 🙂

    • estaquetepario 23 de marzo de 2013 a 22:28 #

      carla, venimos remando en dulce de leche, no? pero vamos a poder. vos volvé a estudiar Letras que en los libros seguro reencontrarse debe tener magia extra. te quiero.

  5. mariel 19 de marzo de 2013 a 11:08 #

    OMG. Llorá, por supuesto. Llorá todo lo que quieras y puedas, el llanto sana.
    Creo que a veces nos perdemos en un exilio de nosotras mismas. Yo soy exiliada y sólo entendí ese dolor constante una vez que me dijeron “los exiliados viven queriendo volver a un lugar que ya no existe. Porque aunque vuelvan a su país, los años que pasaron hacen que ese lugar sea otro”.
    Creo que aplica a lo que nos pasa ahora. NUNCA vamos a volver a ser las mismas, aunque volvamos a trabajar 8 horas o no. Yo ya no soy una.
    Estás resignando tu proyecto, sí. Pero lo estás eligiendo. Nadie te obliga. Estás eligiendo ser mamáyesposayperiodistaytodoloqueseteocurra. Y se puede. Si hay alguien que puede conciliar todo eso, sin dudas es una mujer.
    Te mando un abrazo

    • estaquetepario 23 de marzo de 2013 a 22:29 #

      caricia al alma tus palabras. leo, releo. y me dan ganas de correr a darte un abrazo.

  6. Cintia González (@cincgl) 19 de marzo de 2013 a 12:27 #

    Elegir. un gran título porque de eso se trata. Más o menos planificados los hijos, siempre tomamos al menos 4 decisiones. Elegimos cuando no usamos anticonceptivo, elegimos luego cuando no usamos anticonceptivo de emergencia, elegimos luego cuando no abortamos y finalmente cuando no damos en adopción. Y seguro no dimensionamos antes todo lo que significa tener un hijo. Y después seguimos eligiendo. Y siempre es difícil. Yo hace 2 meses que me propuse volver a trabajar y no logro conciliar mi vida de madre y mi vida laboral. contraté una niñera. Se me iba mucha plata y no iba a poder nunca mudarme a un lugar de dimensiones considerables. Al pedo que concubino trabaje todo el día si se nos va en niñera. Lo mandé a un jardín y se enfermó. Lo hago faltar cuando llueve y hace frío, o sea siempre, y siempre pospongo mi vida académica. Y a veces lo sufro más y a veces menos. Pero siempre lo elijo. Y sé que gano más de lo que pierdo. No acuerdo con Maj. Vas a perder. Pero seguro vas a ganar más de lo que perdés. Confiá en tu intuición a la hora de elegir. Un abrazo! PD: criar al niño rodeado de naturaleza debe ser genial.

    • estaquetepario 23 de marzo de 2013 a 22:32 #

      mudanza o no mudanza, te leo y pienso en todas nosotras, las madres, en todo lo cotidiano, en las pequeñas y grandes cosas que resignamos y en lo que decís, que al fin y al cabo elegimos. poder elegir ya es ganar.

  7. Cecilia 19 de marzo de 2013 a 13:45 #

    Llorar sana pero escribir también! Yo estaba esperando la lógica y necesaria catarsis escrita. Me alegra que hayas podido hacerla.
    No te preocupes que todo va a salir bien. A todas nos cuesta, a quién más a quién menos pero también depende de cómo lo encaremos.
    Un beso grande

  8. Celi 19 de marzo de 2013 a 14:20 #

    En el colectivo, no puedo escribir mucho, pero te pienso.

  9. BBsebusca 19 de marzo de 2013 a 15:44 #

    Duro, pero es parte de la vida misma. Quien te dice que alla te esperen cosas mas hermosas de las que podes vivir aca y nunca abandonarte a vos misma?
    Es un hermoso acto de amor a tu marido y a tu familia como grupo!

    • estaquetepario 25 de marzo de 2013 a 17:11 #

      quién te dice, quién te dice…!

      • BBsebusca 26 de marzo de 2013 a 9:42 #

        Contame más! sabes maso cuando te vas?

  10. cutipaste 19 de marzo de 2013 a 15:44 #

    y no, nada es igual, y sí, hay que elegir. y no es fácil amigarse con lo que se eligió aunque supongo que algún día podremos (nótese el plural).
    hoy escribí algunos tuits sobre los jardines; digo, como para que te reafirmes en algunas de tus elecciones. y sobre algo que me dijo mi hija, como para reafirmarme en algunas de las mías.
    y nada, un abrazo.

  11. Rookie Mom 19 de marzo de 2013 a 15:50 #

    Mi querida, voy a tratar de ser lo más sintética que pueda, pero podría escribirte un día entero.
    Amar duele. Crecer duele. Elegir, obvio, también duele. Duele el estado de pérdida, duele el estado de espera que se sigue prolongando, duele la nostalgia porque lo que era ya no será.
    Las críticas ajenas a las decisiones propias no son otra cosa que una desvergonzada diatriba reduccionista desde un lugar que, como ya te dije en otro momento, es más cómodo porque exime de la mirada en lo propio.
    Sólo tenés que pedirte permiso a vos misma. Sólo tenés que perdonarte a vos misma (si hubiera algo que perdonar). Sólo tenés que preguntarte si tu decisión es coherente con lo que querés para vos y para tu hijo. Y por qué no, para su padre que es la persona que elegís y seguís eligiendo.
    Ya habrás meditado. Ya habrás llorado. Ya habrás revoleado floreros. Ya habrás gritado. Y ya te habrás quedado dormida cansada de tanto llorar. Pero nada quita que sigas pudiendo hacer todo eso nuevamente.
    Y el día menos pensado un nuevo mail va a llegar. Si no 2.0, o 3.0, será 4.0. Pero te juro que hay (debe haber) diez mil maneras de reinventarte a vos misma y a la periodista que querés ser.
    Acá estoy. Siempre.
    Te mando mucha luz.

    • estaquetepario 25 de marzo de 2013 a 17:14 #

      lu, te quiero. siempre tan sanadoras tus palabras. qué alivio saber que vos seguís ahí. ❤

  12. fl0ris 19 de marzo de 2013 a 15:53 #

    La renuncia permanente es algo muy de la maternidad. Pero algo que no haría nunca sería resignarme. Hay que ver dónde encontrar un lugar para vos dentro de este proyecto que incluye irse. Capaz lleve tiempo e imaginacion encontrarlo y encontrarte. Siempre pienso que con la maternidad me perdí, y ahora, que Manu tiene tres, es como que me estoy encontrando. Si tengo otro hijo sé que me volveré a perder, pero ya sé que voy a volver. No podría no volver a mí. Y con eso quiero decir, capaz que hacés lo que querías hacer ahora, capaz encontrás otra cosa para hacer. La maternidad es renuncia, pero también es flexibilidad. JUERZA!

    • estaquetepario 25 de marzo de 2013 a 17:16 #

      “no podría no volver a mí…”; cuánto me gustó eso, cuánto! beso enorme.

  13. Gemma/El Sur (@Gemma_311) 19 de marzo de 2013 a 16:08 #

    Ya te lo dije, a mi me hicieron el aguante tus paisanas y yo no te voy a dejar caer.
    He vivido en cuatro países, sé lo que es la mudanza y el elegir. Y siempre está bien elegir por que abres un camino nuevo que nunca sabes dónde te llevará.

    Y yo vivo ahora en Zagreb, Croacia. Te lo cambio por tu pueblito chico cuando quieras.
    Es una ciudad muerta, un enorme geriátrico con gente que te trata a patadas. Encima tengo a mis suegros( que nunca me quisieron)viviendo arriba. A mi ni siquiera me salen las lágrimas todavía.
    Una amiga que también le toca viajar me dijo que decoráramos la casa igual, así no se nota tanto el cambio, asi que espero que le pongas una pared de su cuarto con el Principito. Dale. Hacelo.
    Y quén sabe, quizás en ese sitio chico necesiten alguien para el periódico del pueblo.

    Buscá un hobbie, algo que te apetezca, que te vuelva loca, que te lleve. Eso me decía mi amiga María Laura, allá en Buenos Aires. La hice caso y empecé a cocinar tortas.

    Dios hizo el mundo redondo para que nunca viéramos el final del camino. Recordás? Es una frase que dice Meryl Streep en Africa mía.

    Aunque si lo prefieres, tengo otra frase que me acompańa mucho en mis traslados: Empieza la aventura, Watson!. Y estoy segura de que vos también preferís a Sherlock.

    • estaquetepario 25 de marzo de 2013 a 17:17 #

      lloré, pero me reí más con vos…vamos con sherlock. y feliz de haberte encontrado amiga.

  14. Rocío (@rociopucinelli) 19 de marzo de 2013 a 19:58 #

    Todo el tiempo vamos dejando quienes somos para remover la piel y salir distintos. Cada día que pasa me voy dando cuenta, y me río, de los estúpidos planes que uno cree que va a cumplir.

    • estaquetepario 25 de marzo de 2013 a 17:19 #

      estúpidos y a veces tan chiquitos… pero es lo que hay. al menos no perdemos la sonrisa.

  15. madreinargentina 20 de marzo de 2013 a 8:30 #

    Ojalá que en el lugar que los está esperando, sean terriblemente felices.

  16. cosicasdenuestravida 20 de marzo de 2013 a 15:54 #

    Que bonito escribes!
    Te dejo enlace de nuestro sorteo!
    http://cosicasdenuestravida.blogspot.com.es/2013/03/bag-accesorios-by-lola.html
    Lola

  17. pibitoiscoming 20 de marzo de 2013 a 15:56 #

    Tanto que quiero transmitirte, pero las palabras me quedan cortas. Los cambios duelen, los cambios incomodan, generan crisis, llantos, gritos, pero siempre se transitan. No hay forma de saber qué te deparará esta nueva vida que te está esperando. Sólo sé que la felicidad nos sigue o nos encuentra donde estemos. Te deseo todo lo mejor, toda la luz y aquí seguiremos 🙂

    • estaquetepario 25 de marzo de 2013 a 17:21 #

      flor, te quiero. sí, QUE LA FELICIDAD NOS SIGA, SE NOS PEGUE COMO GARRAPATAS.

  18. Chivi 22 de marzo de 2013 a 11:15 #

    Chiquita! Recién vuelvo al ruedo, te leí hace unos días pero me fue imposible comentarte.
    Sólo quiero decirte que es difícil, siempre es difícil, pero es para bien, me encantó cuando leí que el pequeño va a poder tener una infancia tranquila como la tuya, eso es algo muy importante nena.
    Te mando un beso gigante, un abrazo de oso y algo rico para levantar ese ánimo. Fuerza que se puede! Estamos todas de este lado contigo 🙂

    • estaquetepario 25 de marzo de 2013 a 17:22 #

      bombona, sé que estás ahí. quiero eso rico para levantar el ánimo!

  19. Emilia 27 de marzo de 2013 a 12:28 #

    Te leo como madre y como amante de la escritura y la comunicación. No puedo menos que pensar en las coincidencias de nuestras historias. Yo dejé el periodismo con un trabajo que me encantaba en un diario grande y Buenos Aires para volver a vivir a la ciudad en la que crecí y donde quería que crecieran mis hijos. Hasta ahí todo bien, muy feliz con la mudanza y casi un año después nació mi dulce noviembre. El tema es que la parte laboral nunca me cerró pese a la mejora de mis finanzas. El periodismo desde acá es muy dificil y me pasé al lado corporativo. En un mes tengo que volver a trabajar y se me retuercen las tripas de solo pensar en dejar 8 o 9 horas a mi bebé. No se como voy a hacer, cada vez falta menos y cada vez se me hace más dura la idea. En fin… a mi también me gustaría reinventarme para poder trabajar desde la escritura y desde casa, o por lo menos estar menos tiempo afuera. Beso grande

  20. natalia 28 de marzo de 2013 a 0:19 #

    No soy madre, y aunque pueda imaginarlo, no llego a dimensionar ese nivel de amor tan profundo e íntimo. Pero sí puedo comprender ese llanto y esa terrible sensación que llega cuando uno descubre que una elección siempre es una renuncia. Abrazate, agradecele a esa que fuiste que hoy te permite ser esta mujer con valentía para hacer un gran cambio y decisión para no dejar de lado su vocaciòn. Mucho amor para vos, desde Montevideo

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