Tochi mujer detrás de las tetas

1 Mar

Durante el embarazo me crecieron las tetas. Al principio le saqué el push-up a los corpiños. Después compré nuevos. Me sentía una versión discreta de la Chicholina. Tenía la impresión de que todas mis remeras me quedaban demasiado escotadas. Después me acostumbré. Es fácil acostumbrarse a lo bueno. Y en esos meses sos la reina, caminás y las personas se abren para darte paso, hasta ves la alfombrita roja en la vereda. Ahí vas, panzona, pechugona, sacudiendo las caderas. Hasta alguno arriesga un piropo y te ofrece hacerse cargo del pibe.

El protagonismo lo expulsás junto con la placenta. Desde que el niño se prende a tus tetas, ya está, fuiste. Nunca me hice el rollo de si podría amantar o no. Lo daba por hecho. Para que no quedaran dudas, la bestia de 3,750 gramos a los tres días me hacía sangrar un pezón de lo que succionaba. Lloré de dolor. Algúndíamarido salió ese sábado a la noche a comprar pezoneras, que obvio, el pibe nunca agarró. Las tetas estaban tan hinchadas, tan duras, tan calientes que una le pide piedad a bebé, pero se la da igual. Me la banqué. Con cada succión de él, a mí me salía un gemido de trabajo de parto.

Así empezó el idilio. El primer mes tenía siempre a mano una botellita de cerveza que llenaba de agua caliente y me daba masajes. Juro que pensaba que me iban a reventar, que las venas que se me marcaban en el pecho como autopistas colapsarían. Confirmás que sos un par de tetas y punto. Hasta dejás de controlar cuánto tiempo pasó entre toma y toma. ¿Querés? La impunidad que te da tener dos platos de comida siempre tibios es insospechada. Di teta arriba de taxi, en el centro de reuniones de amigos, sentada en el cordón de la calle, de pie mientras esperaba el turno para tramitar el DNI del niño en ANSES, caminando alrededor de la plaza. Una vez vi en la sala de espera del consultorio de la pediatra un afiche, le saqué una foto con el celular, lo subí a facebook bajo el pie: una es una y su circunstancia. Yo era un drugstore de 24 horas.

24 hs

A ver: para mí fue maravilloso amamantar, ese vínculo con tu hijo es alucinante, y cuando decidí no volver a trabajar me juré que hasta los 6 meses mi hijo crecería solo a base de mi leche; pero cumplir con el plan me costó kilos y llanto y críticas que se disparaban como misiles. “Dale una mamadera que te va a consumir”. “Vos estás loca”. “Él cada día más redondo y vos a punto de desaparecer”. “Te vas a enfermar”. Es increíble qué desvalorizado está amantar. Es más increíble qué desvalorizado está acompañar a la madre en la decisión que toma. Sea cual sea. Una necesita que le traigan un vaso de agua porque dar la teta produce mucha sed, eso es ayudar. No que la atosiguen con opiniones y pronósticos de mierda.

Al quinto mes mi hijo comía cada dos horas, de noche también. Ahí pensé que me iba a morir. Me sentía una mujer-tambo. Tochi yo, detrás de un par de tetas. Estaba cansada, tenía sueño y sabía que ya no podía más poner el cuerpo de esa manera. Sí, la teta es práctica, no perdés tiempo entibiando la mamadera, no te tenés ni que levantar de la cama, es desabrocharte el horrible corpiño de amamantar y zampársela en la boca al pibe. Pero una lo deja todo en ese camino. Se expone, se entrega, adquiere una conducta casi animal.

Animal. Jamás me voy a olvidar mi primera salida sola con amigas. Fuimos a ver Casablanca. Levité con la peli, pero el último rato empecé a sentir que las tetas me dolían. Ni bien terminó me metí en el baño, me saqué el vestido, me arrodillé y empecé a apretármelas como si no fueran mías.  ¿Tenés el sacaleches en la cartera?, me preguntaron las chicas cuando salí. No, tengo dos manos, les dije, y nos fuimos a comer una pizza.

Con la papilla llegó la mamadera. Las reservas maternas se consumían a la noche. Fue ahí cuando el guacho empezó a quedarse con la teta derecha. No había forma de enchufarle la izquierda. Estaba demasiado agotada para renegar con eso y lo dejé, lo dejé, lo dejé. Hasta que me quedó una talle 120 y la otra 80. Nunca me sentí más monstua en mi vida. Por esa fecha, encima, tenía un casamiento. Me compré relleno doble para disimular la asimetría.

Lo más bizarro fue para el día de la madre. Pasé por la guardia del hospital porque una teta me dolía demasiado y tenía miedo de comerme una mastitis. La médica, con sus pechos tan bien puestos en su lugar, me dijo:

– Tenés que apretártela y vaciarla.

Volví a casa desahuciada. Lloré, porque siempre lloro, ya vieron, y le pedí ayuda a algúndíamarido. Yes, la respuesta fue: estás loca. Lo convencí diciéndole que si una va a hacerse el cavado es porque sola no podría nunca pegar el tirón. Acá era lo mismo. Y nos paramos frente al lavatorio y yo miré para otro lado y él me ordeñó. Si dios existe nos debe tener reservado algo muy grande a los padres. Muy.

Cuando ya con dientes, camino a los nueve meses, bebé me tiró un mordiscón, cerré la fábrica. Cielito lindo, cabeza de pollo, hasta acá llegó mi amor. Lo vivimos sin traumas. Ahora tengo unas pasas de uvas, pero no me importa. Me siento menos vaca y más mujer. Y él sigue teniendo lo más importante: una madre que le da la leche con amor, sólo hubo cambio de recipiente.

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32 comentarios to “Tochi mujer detrás de las tetas”

  1. angulita 1 de marzo de 2013 a 11:20 #

    que post terriblemente lindo. mis pezones sangrantes te acompañan hasta el infinito

  2. Manuela 1 de marzo de 2013 a 11:36 #

    No quiero ser reiterativa, pero una vez más me siento identificada con todo lo que contás; excepto porque a mi las tetas no me crecieron ni siquiera en éstas circunstancias. Yo ya estoy HARTA de dar la teta, sí, lo digo así, sin ninguna culpa, pero no sé si seré muy inútil, o qué pasa, pero por estos lares no podemos cortar con la lactancia materna

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:38 #

      no es de inútil, el destete es complicado, pero vamos que se puede!

  3. Celi 1 de marzo de 2013 a 11:55 #

    Tragicómico…cada una con sus cuentos. Para mi lo peor de amamantar fue cuando me agarró mastitis con fiebre, vomitos, etc y no estaba en mi casa sino quedandome en lo de mis suegros. Y después de ahí tuve premastitis re seguido. Y aun así, ahora que estoy dejando, sólo me acuerdo de lo lindo, del mimo y la conexión. Cómo puede ser? Seré una negadora?? O peor, una gata flora?! Gracias por este capítulo

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:41 #

      celi, yo también tengo hermosos recuerdos de esos ratos que te tocan el pecho y te miran a los ojos y te llevan a otro planeta. disfruté amamantar, pero creo que me agoté en el camino, demasiado demandante la bestia. igual dicen que de a poco te vas olvidando, debe ser la clave para algún lejando día pensar en tener otro.

  4. Vero 1 de marzo de 2013 a 12:27 #

    Odié dar la teta…se que es saludable para el niño pero apenas pude se la saqué…Amamantar y el parto me abatatan para un hermanito!!

  5. Patricia 1 de marzo de 2013 a 12:30 #

    Ay dios! Lo que llore yo los primeros 15 dias de dar teta!!!! Mi único consuelo, era pensar que el dolor ya iba pasar. Porque seamos honestas, por mas que ames a tu crio y disfrutes de poder darle la teta, cuando te duelen no pensas en todo eso, solo pensas en que no duela y que pase rapido!
    Un beso!

  6. Chivi 1 de marzo de 2013 a 13:38 #

    Ok. Llegamos al momento tan temido por mi.
    No le tengo miedo al parto sin epidural que me espera en unos meses. Ni siquiera tengo miedo a las contracciones.
    Mi mayor miedo es este.
    Y TODAS las madres opinan lo mismo, asi que no tengo escapatoria!
    No es como los partos, que una te dice que lo sufrió horrores, pero otra te dice que ni se dio cuenta, sobre esto, TODAS sufrieron, lo que me demuestra que voy derechito al matadero…
    Un beso!

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:45 #

      chivi, te cuento también lo otro: que dar la teta es darle lo mejor al bebé, que el vínculo que generás con tu crío es de otro mundo, que verlo crecer y pensar que es sólo a base de tu leche te hincha de orgullo, que al principio las tetas duelen y la bajada de la leche es incómoda pero después todo fluye! tranquila. cada una vive su propia experiencia. creo que lo importante es hacer lo que sentimos, lo que nosotras queremos hacer, sin que nos quemen la cabeza.

  7. Maj (@majito) 1 de marzo de 2013 a 13:44 #

    llegué a sacarme leche en un avión, y llorar porque tenía que tirar esa leche de lo que me costó dar la teta. La verdad que la presión social que hay por dar o no dar, la poca compañía en la decisión y el juicio por la teta o la mamadera es peor que boca y river, y hace mal. Me encanta como contás tu maternidad, es como si contaras la mia. 🙂 Gracias.

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:47 #

      majito, nunca mejor dicho. comparto absolutamente. los fundamentalismos, como los fantismos, son espantosos y a nosotras siempre nos dejan en una situación de mierda.

  8. Maruka 1 de marzo de 2013 a 14:40 #

    no puedo quejarme: con mis dos drogadictos de la teta la experiencia fue poco traumática … El peor de los recuerdos fue, encerrada en un baño en la Universidad de Quilmes (yo residente en Paraná), con sacaleche en mano, esperando a exponer una ponencia, tirar galones de leche en el inodoro… Toda la situación gritaba “mala madre”… cuando llegué mi pequeña me lambuceó tanto la teta que supe que no estaba haciendo nada malo… hay vida además de los hijos, sepanlo!
    pd: en ambos casos, la gente me acusó de arpía (otra vez) al dejar de darle la teta antes del año… total, las mordidas y la mastitis son tuyas, no?

    • Celi 2 de marzo de 2013 a 0:10 #

      De arpia??!! Es tan ridícula la acusación que te tiene que entrar por un oido y salir por el otro!

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:49 #

      las malas madres somos las madres reales. con vidas, profesiones, parejas y sí, también con un par de tetas.

  9. Cecilia 1 de marzo de 2013 a 14:58 #

    Linda catarsis 😉 Liberadora, no?
    Yo no viví muy traumáticamente a la teta. Sí me dolió, sí que es un sacrificio hoy por hoy a los 22 meses de mi peque, sí me mordió 1 o 2 veces, pero no puedo dejar de darle, es más fuerte que yo. Quizá porque sé que no puedo tener otro (no es una elección para mí) quizá porque lo tuve después de los 35… no sé. Toma poco actualmente, pero seguimos así y estamos bien!! Creo que lo más importante es estar satisfechas con lo que hacemos, no? Tanto elijamos dar o no dar, si estamos convencidas de que es lo mejor en ese momento, nada ni nadie nos hará sentir mal. Es una de las conclusiones a las que he arribado recientemente.
    Besos

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:50 #

      ceci, comparto lo que decís. poder elegir es hermoso. y si nos respetaran en ese camino sería mucho más fácil todo para nosotras, que bastante ya ponemos el cuerpo y el alma en la maternidad.

  10. sradiaz 1 de marzo de 2013 a 15:02 #

    Una gran historia, aún nos queda mucho por aprender a todas, y cada día nos enseñas un poquito de ti de una forma tan natural que parece que nos conociéramos de toda la vida. Gracias.

  11. pibitoiscoming 1 de marzo de 2013 a 15:20 #

    No sé que pasó que no salió mi comentario anterior..! Me encantó el post. Tan gráfico que por momentos estuve ahí. Siempre fantaseé con dar la teta. Ahora sigo fantaseando, pero también tengo miedo de no poder, no tener, que me duela mucho, que no me lo banque.. Veremos cómo me va. Beso!

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:53 #

      no te llenes de fantasmas, cuando las papas están al fuego las sacamos antes que quemen y listo. te va a ir muy bien, vos escuchate, seguí lo que sientas. sea lo que sea.

  12. Rookie Mom 1 de marzo de 2013 a 21:51 #

    Te re banco. Es un esfuerzo ENORME, pero el niño se beneficia tanto que vale la pena. Yo le di 6 meses de exclusiva, y al año él solito dijo basta. Como vos decís, ya era demasiado esfuerzo para él por lo poco que había. Pero no se enferma jamás, y tenemos un apego hermoso. De eso se trata.
    Y un día volvés a ser dueña de tu cuerpo.

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:54 #

      yo te re banco a vos,escribiendo desde un sanatorio, sin apéndice. sos lo más lu. te quiero!

  13. Emilia 2 de marzo de 2013 a 9:12 #

    Toda la semana tuve en mente escribir un post sobre lactancia… Excelente leer el tuyo y tus anécdotas de ordeñel Vamos a ver si me inspiro.

  14. Cin 2 de marzo de 2013 a 18:08 #

    Justo esta semana que llegué al agotamiento, que le di fórmula y sufrió horrores digerirla, que corrí al banco de leche, me asesoraron y la vengo remando, de nuevo 100% teta. qué lindo leer este post justo esta semana!

    • estaquetepario 3 de marzo de 2013 a 10:57 #

      cin, te abrazo. nosotras buscamos lo mejor, lo que creemos que es lo mejor. yo me obsesioné con que quería amamantarlo hasta los 6 meses y también la remé con mi cuerpo y con las opiniones de medio mundo. pero tengo amigas que eligieron mezclar leche materna con fórmula y otras que dieron mamadera desde el día uno. y los niños crecen hermosos y fuertes igual. CUANDO HAY AMOR, NO FALTA NADA. volvé, seguinos contando cómo va todo. no estás sola!

  15. Lala 4 de marzo de 2013 a 17:18 #

    Qué quiere decir “tochi”?

    • estaquetepario 4 de marzo de 2013 a 17:25 #

      al menos cuando yo era chica y jugábamos a las escondidas, el que contaba, cuando salía a buscarte y te descubría decía: TOCHI! Yo lo usé como metáfora: hay una mujer detrás de unas tetas.

      • Lala 4 de marzo de 2013 a 20:42 #

        Ah! Jaja! Los porteños usamos “Pica” para la escondida. Gracias por la aclaración, ahora sí entiendo el 100% del texto 🙂

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