Pobre tu madre

8 Feb

Nací en una ciudad del interior. Mamá era docente, papá tenía una carnicería. Al principio vivíamos en la casa-chorizo de los abuelos, pero antes de que cumpliera 5 nos mudamos a la propia. Estaba pegadita al negocio, en una esquina, y una puerta era el pasaporte para estar de un lado o del otro. Al principio con mi hermana nos despertábamos asustadas, hasta que nos dimos cuenta de que ellos estaban ahí, trabajando a unos metros de nuestro cuarto. A la semana nos tenían que zamarrear para levantarnos. Mamá había dejado la escuela para darle una mano a papá y para estar más cerca nuestro. Yo le cuestioné siempre cómo había sido capaz de tomar esa decisión, de resignar la docencia que era el combustible de todos sus motores. Ahora, recién ahora entiendo todo.

Crecimos detrás de mostradores. Volvíamos de la escuela y cuando se amontonaba gente, preguntábamos québuscaseñora, anotábamos las ventas en las libretas. El día que nos dejaron dar el primer vuelto y apretar el botón que abría la caja sentimos que nos graduábamos de almaceneras. A veces pasábamos horas pululando entre las cajas de mercaderías con los guardapolvos puestos.  En una mesita, detrás de una vitrina, hacíamos las tareas. Nos separaba de nuestros padres sólo el tiempo que demoraban en atender a un cliente. El “ya va” valía como distancia.

En mi San Justo, Santa Fe, no nos conocemos todos, pero casi. A la siesta los chicos del barrio andábamos en bicicleta, nos íbamos al parque, hacíamos exploraciones en las cunetas donde mi hermana aseguraba que estaba la tumba de Tutankamón. Sólo una vez sentí miedo por el barrio. Eran las cuatro de la tarde, con mi amiga Luci volvíamos de una clase de pintura, tendríamos 8 años. Y vimos en las vías a dos hombres. No sé porqué, habrá sido algo que escuchamos esos días, pero pensamos que nos raptarían para robarnos los órganos. Ah, la imaginación! Giramos sobre la marcha y le pedimos auxilio a una vieja que regaba las plantas en el jardín. Ella nos depositó en el negocio y mi papá me miró con cara de notepuedocreerlaboludez. O sea: la noción de miedo era un invento, como la sombra de la puerta del armario abierta que dibuja un monstruo temible en la pared.

Ahora vivo en la ciudad de Buenos Aires, a 500 km de mi familia. Y tengo un hijo. Jamás podré hacer coincidir mis recuerdos de crianza con los que nosotros le podemos dar al chiquito. Arrancando desde ahí todo pinta griscemento, luce enrejado y tiene el gusto de lo paranoico. 

Durante el embarazo pensé que el fin de la licencia por maternidad me encausaría de nuevo con mi vida. Resulta que los tres cortísimos meses son un chiste, que el padre apenas tiene dos días corridos. Dos días en la vida.  Y no me dió el corazón para dejarlo tan pequeño en un jardín y tampoco encontré a nadie que me inspirara tantísima confianza para entregarle a mi hijo. Hice lo que juré que jamás haría: renuncié a mi trabajo. Y estos meses estuve con él las 24 horas del día, de lunes a lunes. Al principio, cuando algúndíamarido llegaba a las 19 de la oficina yo lo esperaba para darle al niño como si fuese un paquete que si no cambiaba de brazos se autodestruiría en 5 segundos. Hay semanas que él viaja y con bebé nos quedamos solos por varios días. En estos siete años jamás extrañé tanto a mi mamá, a mi papá, a mi hermana. Alguien incondicional que sepas que no lo vas a molestar si lo llamás, que va a dejar todo para correr a acompañarte, que le podés decír: vení, hacete cargo que por algo sos la abuela o la tía.

El lunes pasado mi niño cumplió 10 meses.

El lunes pasado empezó el jardín maternal. Irá sólo tres horas por la mañana. Será un tiempo para mí, para volver a sentarme frente a la computadora y quitarme la vincha de ojos que me pongo a diario para estar atenta a todos sus movimientos mientras hago el esfuerzo de escribir una nota. Tres brevísimas horas a puro yo.

El lunes pasado  supimos lo que pasaba en Tribilín. Esta semana escuché infinidad de cosas. Además de lo que nos duele a todos el nivel de maltrato que vivieron esos niños, a mí me jode la liviandad con que se nos juzga a las madres. Ayer alguien decía: para qué tenés hijos si los metés en una escuelita para que los disfruten otros. Seguro, segurísimo, que los que hablan así no son madres ni padres. No saben que a veces no tenemos opción, que las mujeres debemos volver a trabajar por cuestiones tan básicas como que hay que pagar el alquiler. No saben que hay madres solas que son jefas de hogar. No saben que hay madres que tienen una carrera profesional y no quieren dejarla de lado. No saben que hay otras como yo, que pudo elegir criar  a su hijo pero que ahora también necesita poner la cabeza en otra cosa que no sea caca-pañales-papillas. Y de cualquier forma posible, y como sea, dejar a nuestras criaturas en un jardín siempre nos rompe el corazón.

A la culpa materna, a éstas obsesiones, a la facilidad para el llanto en días en que ni duermo, a todo eso que no podemos controlar, a los comentarios nefastos como peroesmuychiquito, ¿sabesquesetevaaenfermar?, yonopodríasermadre, se le suma que cualquier imbécil que te cruzás en la vereda, en twitter o en la panadería se considera con derecho a levantarte el dedito y señalarte. No se metan con nosotras. Que les sobre y les baste lo que cada quién ya se ocupa de juzgar a la propia madre.

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37 comentarios to “Pobre tu madre”

  1. Nati D 8 de febrero de 2013 a 13:48 #

    Ayer, Ernesto me dijo “sos la mejor mamá del mundo”. No creo eso ni un poquito, pero él lo pensó solo y con eso me basta. Todavía no me recupero del estado de knock out en el que me dejó. Y hoy, después de eso, a toda esa gente (parientes y conocidos, con hijos o sin hijos) que opinaron sobre nosotros y sobre nuestro hijo, solo se me ocurre decirles: “que la mamen, que la sigan chupando”

  2. Magali 8 de febrero de 2013 a 14:08 #

    Clap, clap, clap! Nadie lo describió mejor que vos. Geeeniaaa! Yo no tuve opción. A los 5 meses de joaco se me pertió el alma pero hubo que mandarlo a guardería 4 horas. Hoy ya con un año y medio va 8 horas y me sigo culpando a veces de QUE SE PASE TAANTAS horas ahí. Pero cuando una está sola en la ciudad no hay chance. Yo tengo tooda la flia en La Plata y si bien todos (antes de quedar embarazada) me decía, “Vos tenelo que yo te cuido” hoy no hay nadie. Te cuento una cortita. Un día se enfermó mi marido que lo cuidaba al gordo por la tarde y tuve que dejarles el nene en la guardería todo el día para que no se contagie… Es muy duro… odio lo que pasó en ese jardín pero más odio a los que hablan sin saber. Gracias idola por escribir lo que nos pasa a todas!

    • estaquetepario 12 de febrero de 2013 a 22:10 #

      nena, eso de “vos tenelo yo te lo cuido” es REAL. y una, ingenua, cuenta con eso. hasta que: sácate, estás bien sola.
      yo digo que la culpa y la maternidad son amigas íntimas. habrá que convivir con eso.

  3. madreinargentina 8 de febrero de 2013 a 14:15 #

    “A palabras necias, oídos sordos”… Yo sigo apostando al instinto desde el primer día. Y de eso trata un poco mi post de hoy…
    Besos!

    Me encantó leer sobre tu infancia. Qué lejos que estamos hoy de todo eso…

    • estaquetepario 12 de febrero de 2013 a 22:11 #

      ya pasé a leerte. hermoso post, como siempre.
      la infancia de una está muy lejos y las comparaciones son odiosas. así como yo amo aún que mi papá me cuente sus aventuras en el campo, donde se crío, seguro mi hijo se divertirá con nosotros. es la vida, no?

  4. fl0ris 8 de febrero de 2013 a 14:18 #

    Me encantó el post. Por un lado, el recuerdo de nuestra infancia, si bien la mía fue distinta, se nota la contemporaneidad.
    Por otro lado, es muy difícil que alguien que no sea madre pueda entender algo de todo esto. Algunos, tratamos de hacer lo mejor que podemos, dentro de nuestra humanidad. Además de ser padres, también nos gusta hacer otras cosas como trabajar, tener pareja, tener amigos… no sé, es muy difícil reacomodarse en tooooodos los aspectos, mi hijo está x cumplir tres años y siento que estoy intentándolo permanentemente.

    • estaquetepario 12 de febrero de 2013 a 22:13 #

      y yo siento que es como una calesita, cuando pensamos que resolvimos una, nos metemos en otra. me quedo con lo que decís: tratamos de hacer lo mejor posible “dentro de nuestra humanidad”. no es poco!

  5. Maj (@majito) 8 de febrero de 2013 a 15:36 #

    justo lo que necesitaba, yo elijo trabajar, elegí la relación de dependencia estando embarazada por las oportunidades profesionales para mi y de vida para mi hijo, pero la culpa de no poder conciliar ambas cosas me mata todos los días, aunque esté trabajando desde casa…

    • estaquetepario 12 de febrero de 2013 a 22:15 #

      eso es lo duro, que podemos elegir y eso es un montón, pero así y todo nos duele. cosas que al menos #algúndíamarido no entiende. y que una las siente acá en el pecho y no las puede explicar. pero vamos que VENCEREMOS!

  6. Rookie Mom 8 de febrero de 2013 a 16:30 #

    Mirá, vos ya me vas conociendo y sabés gran parte de mi historia porque estás firme del otro lado de la compu. Yo jamás quise dejar de trabajar ni de hacer todo lo que hago, y nunca sentí un gramo de culpa al respecto.
    Y no se trata de quién disfruta a quién como dijeron por ahí. Que se curtan esos salames que no saben lo que es ni tener una super carrera que no querés desperdiciar (por un lado) ni tener un ritmo de vida que querés sostener (por el otro). Una, dos, o la combinación de ambas.
    En fin, a lo que apunto es a esto: es más fácil y cómodo juzgar a los demás, porque te exime de tener que hacer el mismo ejercicio sobre vos mismo.
    Yo vivo juzgando, pero sólo a mí misma. Soy la mejor mamá que mi hijo podría tener, solamente porque no hay otra yo. El día que entendí esto, me volví ciega, sorda y muda.
    Te re banco. ¡Quiero anécdotas sobre las (nuevas) aventuras de bb!

    • Maj (@majito) 9 de febrero de 2013 a 20:30 #

      Genia!! me encantó y también me encantaría lograr lo que vos lograste que es vivirlo sin culpa…

    • estaquetepario 12 de febrero de 2013 a 22:19 #

      lu, ya te lo dije mil veces, somos tan distintas y sin embargo nos podemos entender tanto. además es cierto: de leerte semana a semana ya siento que te conozco. y envidio profundamente -(sanamente existe?)- esa capacidad que tenés de seguir adelante sin que te afecte el qué dirán y convencida de que le das lo mejor a tu hijo. me gusta mucho eso de: soy la mejor mamá porque no hay otra yo. te abrazo mi querida.

  7. mimamamelima 8 de febrero de 2013 a 16:58 #

    Así se habla!

  8. Cecilia 8 de febrero de 2013 a 17:53 #

    Las personas que juzgan sin saber hacen daño siempre…
    No escuches todo!!
    Yo vivo en el interior y la vida aquí (todavía) es un poquito distinta, por eso comrpendo lo que te pasa como madre pero no vivo lo mismo, si bien también trabajo fuera de casa de lunes a viernes y tenemos niñera. Tengo la ventaja/desventaja de tener familia cerca.
    Pero, en serio, no escuches todo, te hace mal, me parece.
    Beso

    • Celi 8 de febrero de 2013 a 18:44 #

      Qué linda la descripción de tu infancia…me transportó y me sentí una espectadora de esa infancia tras el mostrador.
      Siempre se te puede juzgar por algo, por dejarlo en el jardín o por todo lo contrario. El miércoles que fui al centro de salud, la enfermera se espantó cuando le dije que no trabajaba. Por poco no le tuve que pedir disculpas. Por poco no me dijo “qué retrógrada, reproducís la desigualdad de género” y, como ya te conté, me endilgó que el bebé lloraba porque debe tener problemas de sociabilidad por estar todo el día conmigo. Cada una hace lo que le da el corazón, las tripas, el cuero, lo que puede según la situación en la que esté. Que disfrutes de tus tres horitas, amiga!

      • estaquetepario 15 de febrero de 2013 a 16:15 #

        CELI, el blog reclama crónica.

    • estaquetepario 12 de febrero de 2013 a 22:22 #

      cecilia, terminé de leerte con una sonrisa. el “te hace mal, me parece” me hace pensar que debo sonar más desquiciada de lo que creo :). me queda la duda: de qué lugar del interior sos?

      • Cecilia 13 de febrero de 2013 a 9:02 #

        Jajaja! Todas sonamos más desquiciadas de lo que creemos a veces, cuando nos descargamos, que tanto bien nos hace!! No te preocupes tampoco por eso. Yo vivo en una ciudad de Entre Ríos (voy a Bs As sólo a pasear, 1 vez al año). Tengo ambas familias de mi peque acá también, eso a veces ayuda (y a veces enloquece!!!!) Por eso te decía, las cosas son un poco distintas por acá…
        Un besote

  9. madredeuno 8 de febrero de 2013 a 19:40 #

    Es asi. Ni con vecinos se cuenta a veces, que serian una gran ayuda. Arriba! Arriba con esas 3 horas de menu adulto, como diria una amiga.

    • estaquetepario 15 de febrero de 2013 a 16:16 #

      menú adulto, nada más literal en día que hago papilla para dos 🙂

  10. Romina 8 de febrero de 2013 a 19:58 #

    Que buen post y estoy segura q te habra servido mucho para desahogarte.
    Siempre vamos a encontrar a alguien q juzgue nuestro actuar materno. Lo importante es lo q vos y tu pareja crean q es correcto para la familia q formaron.
    Si para ustedes esta bien enviar al gordo 3 horas al jardin versus a otras opciones lo q te diga el resto no debe interferir y generar en vos sentimientos de culpa ni tristeza…
    Besos y nos vemos!!!!

    • estaquetepario 15 de febrero de 2013 a 16:16 #

      gracias por estar romi, por el equipo en el trabajo y en la vida.

  11. Anita 9 de febrero de 2013 a 0:46 #

    Es la primera vez que escucho/leo a alguien decir lo que pienso. Cosas que no decimos por temor a ser juzgadas. Yo no dejé de trabajar y mi marido pasó el primer año al cuidado de mi niño (que ahora está por cumplir dos). Siempre trabajé pocas horas ya que soy docente y hasta hace poco tenía un cargo de solo 10 horas semanales. Mi marido pudo quedarse gracias al negocio familiar y no trabajar. Obviamente también el fue tratado de “vago”, nadie vio lo importante que era que el padre del niño estuviera a su cuidado y no un perfecto desconocido. Ahora el terremotito va a empezar el jardín. Se que lo va a disfrutar porque le encanta jugar, correr, estar con nenes. Sí, me da culpa a cada minuto, no haber dejado mi carrera por mi niño. Pero coincido con vos. Quien juzga, como en todo, debería mirarse a sí mismo. Tanto mejor serían las cosas así, no? Usar el tiempo que malgastamos en mirar al otro, para mirarnos a nosotros mismos y resolver nuestras cuestiones.
    GRACIAS! Por poner en palabras lo que todas queremos decir! un beso a vos y a tu bebé 🙂

    • estaquetepario 15 de febrero de 2013 a 16:18 #

      anita, gracias a vos por pasar, por leer, por dejar el comentario. parece que nos van a juzgar toda la vida, yo no sé si empezar a acostumbrarme o seguir mostrando los dientes siempre, para que esta cosa fea del dedito que señala no se naturalice. también te abrazo! vivan las mujeres independientes!

  12. Lucesita 9 de febrero de 2013 a 15:56 #

    No importa la cantidad sino la calidad…y eso tanto para bebé como para vos. Alguna vez escuché decir que para ser madre lo fundamental no es parir al bebé, sino parirse una misma como madre… pero ser madre es uno mas de los roles que tenemos como mujeres (aunque se presente con una impronta tan grande que nos roba el protagonismo).
    Consejito: Escuchar sirve para reafirmar… siempre se puede aprender que tenemos la razón o que al lado nuestro hay un reverendo pelot.. jaja!
    Gracias por transportarnos a nuestra infancia santafesina! (Hoy recordábamos con mi hermana los carnavales sanjustinos, con vecinos, bombitas y baldes! Carnavales si los hay!!!)
    Excelente post!
    Besotes miles!!!!

    • estaquetepario 15 de febrero de 2013 a 16:20 #

      me quedo con eso: “…pero ser madre es uno mas de los roles que tenemos como mujeres (aunque se presente con una impronta tan grande que nos roba el protagonismo)”.
      y con la bombitas y las canillas donde quedaban enroscados los elásticos de las que se reventaban de tanta agua!!! beso enorme.

  13. Malanga 11 de febrero de 2013 a 19:44 #

    Y si encima eres mamá empresaria ya ni te cuento…
    Mi bebesa mañana cumple dos meses y ya tuve que empezar a trabajar entre minisiesta y minisiesta que se echa la chiquinina. Es matador llevar todo a la vez pero sé que me necesita y, sobre todo, yo la necesito a ella.
    Me encantó el post!
    Besito!

    • estaquetepario 15 de febrero de 2013 a 16:21 #

      yo me he pasado estos meses escribiendo notas mientras bebé duerme. por ahí se queja o se da vuelta y una aprieta los dientes y dice unratitomásunratitomás. te entiendo tanto! beso grande. y hermosa tu tienda! ya pasé de visitas.

      • Malanga 15 de febrero de 2013 a 16:29 #

        Gracias guapa!
        ¿Sabes que tenemos una amigaza en común?

      • estaquetepario 16 de febrero de 2013 a 10:23 #

        no! quién?

      • Malanga 16 de febrero de 2013 a 13:29 #

        la grandísima María Mansilla!! Diosa rosarina! 🙂

      • estaquetepario 17 de febrero de 2013 a 16:20 #

        no te creoooo! qué alegría. y bien dicho: maría es grandísima.

  14. Chivi 13 de febrero de 2013 a 9:12 #

    Que hermoso post!! Lo leí el otro día desde el celu y se me complica un montón comentar jaja.
    Uno de mis motivos de vivir acá, a pesar de todo lo malo que eso puede tener a veces (en temporada baja es LA MUERTE y en temporada alta es un asco) es que mis hijos puedan tener algo de esa infancia inocente que pudimos disfrutar nosotras.
    Veo a los chicos jugando en la calle y me llena de ilusión, me saca una sonrisa instantáneamente, me da esperanzas.
    Mi idea inicial es mandar a mi peque a la guardería en cuanto pueda, no digo mandarla a los 45 días, pero cuando vea que puede, me gustaría que sociabilice, que se enferme si es necesario, pero que no se críe entre adultos como me pasó a mi por ejemplo…
    No se cuál será la edad ideal para mandarla, 6 meses? Me aterra por un lado, pero se que todo va a estar bien y que va a ser bueno para ella 🙂
    Un beso grandote!

    • estaquetepario 15 de febrero de 2013 a 16:23 #

      chivi, sólo cuando lo tengas upa vas a poder saberlo. el mejor tiempo lo van a decir los tres: papá, mamá, bebé. envidio sanamente tu ciudad que tiene las pinceladitas de mi san justo, pero sin frío, claro.

  15. Flor B. 19 de febrero de 2013 a 11:08 #

    Te admiro… sólo eso puedo decir.

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