Como se me canta

14 Ene

El instinto materno no existe. Yo me hice madre dando la teta con los pezones que sangraban. Asustándome cuando el bebé cagó verde pasto y lo llevé a la guardia. Me hice madre esa primera semana que me quedé sola porque algúndíamarido se fue de viaje. Cada vez que el plato de comida se me enfriaba porque las necesidades del niño se volvieron más importante que las mías. O el día que me meé encima, juro que ni siquiera me había dado cuenta que tenía ganas de hacer pichi. Mi hice madre las madrugadas que caminé horas en la casa cantándole para que se duerma. Y cada vez que lloró y fui y le hice upa.

Me hice madre a fuerza de perder peso, de masajearme las tetas con una botellita de cerveza llena de agua caliente para evitar la mastitis, de dejarme crecer las ojeras y ponerme muñequeras para remediar el impulso de querer contarme las venas.

Jamás me había preguntado cómo iba a criar a mi hijo. Y cuando nació algo fluyó que hizo que las decisiones se fueran tomando de acuerdo a los sentimientos, los miedos, las obsesiones, el amor. Pero a veces, muchísimas veces, eso que para mí estaba bien, para el resto no. Llegaron los primeros consejos de  mierda: dejalo llorar un poquito para que aprenda a dormirse solo; si cada vez que dice ah, vas y lo alzás, te va a tomar el tiempo; está mucho tiempo con vos, va a ser un mamengo…; ¿cómo lo vas a poner a domir con ustedes en la cama grande? ¡después no lo sacás más! y no descuidés al padre, nena.

Cuando el niño apenas tenía dos meses empezamos un curso de masaje infantil en el Hospital Italiano a cargo de Lis Muñoz. Y Lis se convirtió en la trinchera. Con ella no sólo aprendí que el contacto es la vitamina para que los hijos crezcan sanos, felices, seguros de sí mismo y de cuánto nosotros los amamos, sino que me dió todos los argumentos para que yo sacara a la leona que tenía adentro y me comiera crudos a todos los metidos que hacían sus aportes ilustrados de crianza.

Lis puso en palabras todo eso que yo sentía y chocaba de frente con modos de criar que respondían a otra época. ¡Mi tía aún conserva la faja con la que la recibieron al nacer, la envolvían como cucurucho y ni los brazos podía mover! Encontré a través de ella argumentos y coraje para que no me importara la mirada ajena. Ella decía que si una perra tenía cachorros, el consejo es no acercarse porque nos podía morder. Nosotras con nuestros hijos debíamos ser igual. Preservarlos de las pestes y las malas ondas y el caos de la vida, si mi bebé apenas era un recién nacido poniendo los pies en el mundo. Dijo que si se calmaba en mis brazos era porque encontraba seguridad, después de nueve meses estando abrazado por el útero, cómo no iba a dejar de llorar a upa. Dijo que no había forma de que se llenara de mañas: si se quejaba era porque necesitaba algo tan simple como un cambio de pañal, una leche tibia o un beso en la frente. Lis dijo que me quedara tranquila si el cuarto aún no estaba listo: el amor no tenía que ver con paredes pintadas, ni cuadros, ni cunas nuevas. Ella me abrió una puerta y yo tiré abajo otras. Me puse a leer sobre la crianza con apego, conocí al pediatra español Carlos González, aborrecí al Dr. Estivill, supe que existía algo llamado colecho.

Y me volví loca. Hace poco hablé por teléfono con Lis, es verdad, ella fue testigo de cómo me fui convirtiendo en madre. Cuánta felicidad me da haberla encontrado tan tiempo. Acá, ahora, de nuevo, le doy las gracias.

Algúndíamarido, obviamente, tiene una visión de las cosas un cachito distinta, pero tratamos de consensuarlo todo. La otra vuelta me dijo:

– Yo nunca pensé que te ibas a tomar así la maternidad.

No me animé a pregutarle si el “así” tenía carga positiva o negativa. Pero sólo sé que lo que me digan me entra por una oreja y me sale de a chorros por todos los poros. Las personas no van a dejar de opinar, la chica que limpia el departamento de la vecina y que nunca vio a mi hijo, podrá seguir diciendo: “ese llanto es de maña”. Por mí que hablen. Yo aprendí a callarme, a mostrar sonrisa complaciente y a criarlo como se me canta.

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27 comentarios to “Como se me canta”

  1. Rookie Mom 14 de enero de 2013 a 13:48 #

    Te lo digo así. Yo aprendí a que no me importe el juicio ajeno cuando me di cuenta de algo: si no puedo evitar juzgarme a mí misma, cómo cazzo puedo pretender que no me juzguen otros. Juzgar a los demás es más fácil (y más cómodo) que juzgarse a uno mismo.
    Yo sí tenía en mi cabeza el manual de la mamá perfecta, sólo para darme cuenta de que el día a día es lo único que cuenta. Te vas encontrando con las necesidades de esa personita que tanto te ama, y a quien tanto amás, y te comienza a importar un cuerno que sea mameluco, mañoso, malcriado o manejador. Jamás voy a poder dejar que mi hijo llore, sólo porque Estivill lo diga. Lo que mi hijo necesite de mí, se lo daré. Y no pienso moldearle sus necesidades.
    Abrí los ojos con este libro: http://www.amazon.com/gp/product/B004I8WLRA/ref=docs-os-doi_0
    Beso!

    • estaquetepario 14 de enero de 2013 a 15:38 #

      Lu, coincido con todo, pero creo que a veces, tras el caos del nacimiento y con toda la revolución que eso implica, el camino de escucharnos se llena de otras voces y nos perdemos en el intento. para mí no hay instinto pero hay amor, seguir esa corazonada nunca nos puede llevar a mal camino! voy a chusmear el libro, gracias.

  2. Chivi 14 de enero de 2013 a 14:19 #

    Algo que debemos aprender todas las madres!! Me encantó la metáfora de las perras madres, voy a decirsela a todo el que quiera meterse a darme consejos! jaja
    Un besote, como siempre, me fascinó tu post 🙂

    • estaquetepario 14 de enero de 2013 a 15:39 #

      a mí la imagen de la perra nunca me abondonó. perdí el miedo a querer morderle la mano a unos cuantos.

  3. pibitoiscoming 14 de enero de 2013 a 14:48 #

    El tema de los comentarios ajenos es la parte que más me preocupa de mi maternidad por venir. Te juro. Mucho más que otras cosas que a futuras madres suelen preocuparles. Se consigue el libro que recomendaron en el comentario de acá arriba?? Necesito argumentos porque sé que me esperan peleas con medio mundo! Me alegro de que hayas podido superarlo. A mi me queda MUCHO laburo por delante. Besos!!

    • Rookie Mom 14 de enero de 2013 a 15:10 #

      Hola!
      El libro me lo compré en formato digital a través de Amazon. Pero ahí se ve que el formato tradicional también está. A mí me ayudó mucho a saber qué es lo más importante para mi niño.
      ¡Éxitos en la espera!

    • estaquetepario 14 de enero de 2013 a 15:42 #

      no te preocupes por adelantado, no hay escape a esto, y cada una abre hendijas para escaparse de eso. el mejor argumento es: YO SOY LA MADRE.

  4. mariel 14 de enero de 2013 a 15:20 #

    ja! muchas andamos x el mismo camino…. http://unanuevavidaatres.blogspot.com/2012/12/los-demas.html
    genial tu post, como siempre

  5. mimamamelima 14 de enero de 2013 a 18:46 #

    Siempre regalándonos post tan hermosos! ♥

  6. Amo Ser Mamá 15 de enero de 2013 a 0:10 #

    bravo nena! los de afuera son de palo;) Lis es una grosa. me encanto el post. Besote

  7. sradiaz 15 de enero de 2013 a 9:28 #

    ¡Qué gran post!

  8. Madre de Uno 17 de enero de 2013 a 14:00 #

    Yo tampoco sabia que la maternidad me la iba a tomar asi, fui la primer sorpendida. Seguimos aprendiendo.

  9. larecepcionista 18 de enero de 2013 a 11:00 #

    Opinar es gratis. Morder también.

  10. Lucesita 24 de enero de 2013 a 20:28 #

    Sabes que e lo que mas me sorprende de todo ésto??…que aún no soy madre y me transmitis de manera tan simple y cotidiano ese loco y a su vez maravilloso mundo de ser mamá…
    Genial post!!

    • estaquetepario 25 de enero de 2013 a 12:55 #

      esa es la idea, contarla la maternidad con moño y todo. te abrazo.

  11. Chivi 25 de enero de 2013 a 8:25 #

    Mi niña, como siguió la criatura? Tenés un premio por mi blog, un besote!!

    • estaquetepario 25 de enero de 2013 a 12:56 #

      auhc, qué emoción! la bestia imparable pero sin moretones que contar 🙂

  12. Susana 29 de enero de 2013 a 14:29 #

    cuando escribí esto yo???jaja es como si lo hubiera hecho! tal cual, mis sensaciones, experiencias, todo igual igual!!Me encantó!!

  13. Débora.- Monerías 9 de febrero de 2013 a 8:16 #

    Desde luego… hay gente que en lugar de hablar para “aconsejarte” debería de meterse cabezazos contra la pared. Me ha encantado el post. Yo no mordí a nadie cuando nació mi pequeña pero porque se apartaron a tiempo que yo estaba con la cesárea y era un poco lenta. Los gruñidos de advertencia se los llevaron. JA ja ja.
    Un beso y buen fin de semana

  14. Patricia 27 de febrero de 2013 a 13:09 #

    A la que mas hay que mostrarle los dientes, como perra cuidando a sus cachorros, es a la suegra. Al menos la mía, se me mete en todo, y como vos decís acá, ahora sólo cuando ella opina algo de la forma que crío a mi hija le devuelvo una sonrisa.
    Entenderá la indirecta?

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