Llorar y llorar

16 Nov

Anoche nos fuimos a dormir escuchando los primeros llantos de bebé. Algúndíamarido los tenía grabado en el celular y cuando estábamos los tres metidos en la cama le dio PLAY. Les juro que quedé paralizada. Es increíble cómo una se olvida de esos primeros alaridos que tanto taladraron cabezas y paredes. Laaa-laaa-laaa.

Yo hago memoria pero no me acuerdo del primer llanto del chiquito. Lo veo color lila-milka asomándose entre mis piernas. Siento el calorcito de tenerlo sobre mi pecho. El primer beso que le di en la frente. Pero la escena viene muda. Ahora, de ahí en más, todo está impregnado con su llanto.

Esa primera noche en el hospital fue tremenda. Teníamos habitación compartida. En la cuna de al lado estaba Bautista, había nacido por la mañana y cuando nosotros llegamos al cuarto, una médica estaba intentando despertarlo. El “chabón”, como le decía el padre, llevaba 6 eternas horas durmiendo. Al abrir los ojos hizo unos sonidos del tipo ah, oh. Quejiditos de los más simpáticos.

Mi niño llegó en la cuna pero a los cinco minutos ya estaba en brazos. Lloraba. Laaa-laaa-laaa. Para mí era el bebé más lindo del mundo, y qué quieren que les diga una madre. Pesó 3.750. Un chanchón que con tantas horas de trabajo de parto salió con los ojos hinchados, la nariz comprimida, manchitas rojas por doquier y la cabeza con forma de cono. El padre decía que era de la familia de los Coneheads. Yo no sabía de qué hablaba y lo googlee semanas después y me reí de lo lindo.

Esa tardecita en Buenos Aires hubo una tormenta tremenda. Nosotros escuchábamos el viento, los truenos, la lluvia, como cortina musical de fondo, porque el niño seguía con sus alaridos y se comía todos los ruidos posibles. Laaa-laaa-laaa. Estábamos tan contentos que al principio una cree que ya va a pasar, que tomó re bien la teta, que se tiene que dormir tres horitas como todos los bebés. Quizá hasta su vecino le contagiaba lo del sueño profundo y sumabamos unos minutos de yapa. Qué ilusa.

Cuando pasó la neonatóloga y lo escuchó llorar dijo por primera vez la palabra del millón:

– Cólicos. Háganle unos masajitos.

Ajá. En una panza que es del tamaño de la palma de tu mano, ¿cómo diablos se hacen? Intenté los ejercicios de bicicleta con las piernitas: nada. Si hasta acariciarle el abdomen me impresionaba porque me encontraba con el broche del cordón. Y el pobre lloraba como marrana. Laaa-laaa-laaa. Algúndíamarido lo paseaba por el cuarto. Me miraba con cara de estoyreventadonopuedomás. Yo escuchaba los quejiditos de Bautista. Ah, oh, ah. Empecé a destestarlos.

Bebé volvió a mis brazos. Después de unas 40 horas de trabajo de parto estaba agotada como nunca antes. Me senté en la cama apoyándome contra la pared, tenía terror de cabecear y que el crío se me patinara y terminase en el suelo. En esos instantes una siente que todo es una locura, te ahogas y contenés el llanto y besas al pequeño y le hablás y le explicás que ya va a pasar, que la vida es bella, que se tranquilice.

Hasta que: bingo! Todo mi discurso pacifista y amoroso se transformó en desesperación y me prendí del timbre para que venga la neonatóloga. No venía. Toqué de vuelta. Volví a llamar. Lo mandé al padre para que haga algo, por dios santo, que nos ayuden a calmar al niño.

El vecinito, a menos de un metro, dormía y yo pensaba porqué no me había tocado uno así. Entonces tuve la primera noción de lo que es la culpa materna. Y volví a arrullar a mi hijo, que no me entendía, que no lo entendía, que apenas conocía, y que ya amaba demasiado como para soportarlo todo. Porque les juro que tantas emociones juntas son demasiadas para una noche.

La neonatóloga pasó como a las tres de la mañana. Dijo de nuevo: cólicos. Le hizo unas flexiones al pequeño y se volvió a ir. Una se siente abandonada, desconsolada, inexperta. Y saca fuerzas de no sé donde. Resiliencia, le dicen. Me gusta. Pone un poco más cool a la cosa. En fin, el laaaa-laaaa-laaaa empieza a volverse aceptable, parte de la vida. Hasta que esa noche, como todas, pasa. Aunque los cólicos y el llanto no, claro.

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13 comentarios to “Llorar y llorar”

  1. Celi 16 de noviembre de 2012 a 13:24 #

    excelente como siempre…los cólicos siempre acechan…sino es al comienzo aparecen después.

    • estaquetepario 16 de noviembre de 2012 a 14:07 #

      el tema no es cuando llegan, sino en qué momento se van! acá llegamos a los 4 meses de cólicos y la gran 7!

  2. Rookie Mom 16 de noviembre de 2012 a 14:30 #

    No tuve tu mala suerte. Así que a modo de prueba de mi solidaridad, te dejo este regalito: http://www.reflectionsofmotherhood.com/
    “This too shall pass”.
    ¡Buen fin de semana!

  3. mimamamelima 16 de noviembre de 2012 a 20:34 #

    Yo también lo tengo grabado! http://soundcloud.com/misskarlainalove/primeros-llantos
    También me paso que Sophie fue la única que lloraba todo el tiempo entre los niños que dormían plácidamente por lo que en esos dos días de internacion habré dormido cuatro horas. Pero que horas más hermosas! 🙂

    • estaquetepario 16 de noviembre de 2012 a 21:24 #

      tengo el niño durmiendo en brazos ahora, me da vértigo escuchar el llanto de sophie y despertarlo, pero qué intriga me da! gracias x pasar y compartir.

  4. padresfrikerizos (@padresfrikerizo) 17 de noviembre de 2012 a 7:47 #

    Madre mía que desconsuelo lo de los llantos, a mi me daba también la sensación que se me iba a caer del cansancio pero es que llega un momento que una no da para más y el padre también se ve desbordado. Eso que la nuestra no lloraba mucho pero cuando lo hacía se hacía notar la tía! Ahora eso de los cólicos siempre me ha hecho mucha gracia porque hay enfermeras que por no mirar te saltan con eso y arreglado. En fin hay que hacerse a ellos y dejar de agobiarse!

    • estaquetepario 18 de noviembre de 2012 a 13:50 #

      hola! yo creo que el tema del llanto es esencialmente desmoralizante. pero se sale, se sigue, se puede: abrazo padres frikerizos!

  5. ♥♥♥Amo Ser Mama♥♥♥ 19 de noviembre de 2012 a 17:31 #

    Que desesperante es el llanto cuando una es primeriza. Yo recuerdo pensar: como puede salir de ese cuerpito tan pequeño semejantes alaridos?? Por suerte la vida me dio revancha y para la segunda vuelta me toco muchooo mas tranqui la enana 😛
    Por otro lado: ese diagnostico de “colico” me suena a chamuyo mal. Te dejo un videito de Carlos Gonzalez (Pediatra Español) donde habla sobre esto. Un besote!

    • estaquetepario 24 de noviembre de 2012 a 17:02 #

      me encanta carlos y sé que los “cólicos” son como una cosa sin explicación, diagnóstico por descarte. dicen que la crianza con apego, ayuda a que los niños lloren menos, este chiquito es la excepción que confirma la regla. gracias por compartir el enlace!

  6. Penelope Glammour (@PenelopeGlamm) 22 de noviembre de 2012 a 8:54 #

    Ah! Reviví mi parto y su llanto inconsolable excepto, cuando a la teta. Fueron 4 1/2 meses de llanto , que magicamente , me he olvidado. Solo recuerdo el tiempo que duró. Saludos!

    • estaquetepario 24 de noviembre de 2012 a 17:03 #

      este también lloró hasta los 4 meses! pero sí, todo pasa y se olvida. un beso.

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