Refuerzos

9 Nov

Algúndíamarido viaja bastante por trabajo. Ahora está volviendo, después de cuatro días que se me hicieron interminables. Porque hizo calor como si estuviésemos en enero y el ventilador escupía bocanadas de aire caliente. Porque antenoche le estaba dando la papilla a bebé y se cortó la luz. Porque no encontraba un recalcada vela. Porque dos horas después de eso el niño tosía como condenado y mi celular se había quedado sin batería. Porque estuve a punto de llevarlo a la guardia pero se me prendió la lamparita de pedirle prestado el teléfono a la vecina y comunicarme con la pediatra. Porque el corte empezó a las 21 y duró hasta las 5 de la mañana: la sensación térmica del cuarto estaba al borde de los 40 grados. Porque al otro día los dos amanecimos con moco, y la pregunta del millón: yo te cuido a vos y a mí ¿quién?

Y porque como si fuera poco, hoy vino a almorzar con nosotros una gran amiga, de esas que hasta traen la comida para darte una mano, o se sientan a jugar con el chiquito para que vos te bañes tranquila, o te baten el café mientras das la teta. Cosas tan chiquitas pero que saben como barrita de chocolate blanco. En fin, iba a que cuando llegó dijo:

– ¿Qué pasó acá?

Yo pegué una reojeada. Había juguetes arriba y abajo de la mesa. Dos mamaderas en uso, tres mordiscos y cuatro repasadores a las vueltas. Servilletas de papel como hojas que se cayeron de un árbol. El colchón de la cuna en el suelo, al lado de la ventana. El mate como florero en el medio de la habitación. La computadora sobre el sillón y el mouse a dos metros de ahí. Platos pendientes por lavar. La cama revuelta.  Ropa que esperaba ser tendida. El celular lleno de papilla. Y así. Agradecí que con el frasquete que trajo la lluvia a mí por lo menos me encontrara con un vestidito. Hasta hacía un rato me paseaba en calzones.

Obvio que cuando en un par de horas llegue algúndíamarido va a encontrar la casa pipí-cucú. Aunque yo estoy convencida de que no debería acomodar nada. Sino parecería que el orden es un estado natural. Verdad incómoda de la que es complicado hacerse cargo: nadie nota cuando todo está impecable y todos señalan cuando el despelote es enorme. Sí, voy a limpiar porque es necesario, porque no se puede vivir así, al borde de cagarte un golpe por pisar un auto o de manotear un repasador para limpiarte las manos y descubrir que lo habías dejado a un costado porque estaba embadurnado de vitina. Voy a limpiar  porque una está automatizada y no es tan fácil sacudirse de este estúpido deber-ser, aunque reniego. Y porque quiero que algúndíamarido me cocine algo rico esta noche y todo el fin de semana.

Pero sepan que por cada cosa que ponga en su lugar una está haciendo otra decena de maniobras. Como lavar los platos y contar 34 elefantes que se balanceaban sobre una tela de araña, para entretener al niño. Barrer e inventar un cuento. Hacer la cama y jugar a las escondidas con las sábanas. O tender la ropa con el chango upa. Sepan que cuando actualizo mi estado de Facebook diciendo “necesito refuerzos” hablo muy pero muy en serio.

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2 comentarios to “Refuerzos”

  1. Fla! 9 de noviembre de 2012 a 17:35 #

    Nunca dudé de lo mooooooiiiiii enserio que era tu pedido de refuerzos!!! Loviuuuuuuuu

    • estaquetepario 10 de noviembre de 2012 a 10:56 #

      bueno, entonces la próxima te tomas un avión y te venís! 🙂

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