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“Uuuuh” o de ser madre a los 19

17 Oct

TRIBUTO A LAS MADRES

me dijo una vez algúndíamarido: “¿qué necesitas?, te juro que me das lástima”. nos merecemos este homenaje colectivo e incorrectísimo.

2. “Uuuuh” o de ser madre a los 19

Por Ana Prieto*

Fui madre muy joven, mi hijo nació cuando yo tenía 19 años. A veces digo que fui madre a los 20 para que la gente no ponga los ojos como platos, esfuerzo algo inútil porque los pone como platos lo mismo. A mi favor debo decir que la mentira no es tanta: faltaba solo un mes para que los cumpliera cuando empezó mi nueva vida.

El embarazo fue saludable, tranquilo y divertido, y no espero que nadie me crea porque suele interpretarse al embarazo joven como una tragedia. Concedo, eso sí, que los últimos días me hinché como un sapo. La juventud no evita que te hinches como un sapo a poco de parir; de eso, al parecer, no se libra nadie.

Pero hubo cosas de mi embarazo juvenil que pusieron a prueba mi paciencia y que a poco estuvieron de convertirme en tapa de las noticias: “Joven embarazada arrolla a todo su vecindario con el auto”.

Por caso, escuché que una vecina decía que yo parecía “un globito”.

Debo decir que si yo hubiese tenido 30 años, ella me habría comparado con otra cosa.

Por la calle, la gente me miraba como si tuviera la peste.

Debo decir que yo vivía entonces en “el interior”, pero estoy muy segura de que me hubiesen mirado así también en Buenos Aires.

Ahora tengo 37 años y parezco de, digamos, unos 30. Si empleamos alguna ley matemática, cuando tenía 19 debo haber parecido de 13.

La gente, repito, me miraba con una especie de lástima y asombro. Esa común afición humana por entrometerse en la vida ajena se siente muchísimo más cuando una está embarazada, sea joven o no tan joven.

Estaba de 7 meses cuando empecé el pre en la facultad. Levanté la mano para responder alguna pregunta y como el aula era enorme y el profesor no alcanzó a escuchar, me pidió que me pusiera de pie. Al hacerlo, al emerger con toda mi panzota desde ese pupitre desvencijado, se escuchó un ahogado “uuuuh” que provenía de todos mis futuros y hasta entonces desconocidos compañeros.

Después nació mi hijo, que objetivamente era el bebé más hermoso del mundo (tengo fotos para demostrarlo). Yo estaba muy feliz pero la relación con el entorno no mejoró (“el infierno son los otros” escribió Sartre).

Ejemplo 1: iba una tarde paseando a mi bebé con el cochecito lo más tranquila cuando dos viejas me abordaron desde el banco de una plaza: “¡Nena! ¿Cuántos años tenés vos?” “¡DOCE!” les ladré.

Ejemplo 2: mi hijo fue desde jardín hasta cuarto grado a la misma escuela. Cuando estaba en primero fui como “mami acompañante” a un paseo que hicieron a una granja. Con muchísimo tacto, durante el trayecto, una mamu me preguntó qué era yo de ese niño. Yo le dije que no entendía la pregunta. Ella volvió a formularla. Yo la entendí al fin y le dije que era la madre. Ella se rió con alivio y me confesó lo siguiente (cito textual): “Ay, jajaja, es que con las otras mamás siempre decíamos: qué bárbaro esa madre que manda a la hermana a todas las reuniones de padres, que nunca viene a buscar al nene a la escuela, que nunca lo viene a dejar, pobre hermana, que tiene que hacer de madre”.

“Mirá-vos” le dije yo con una sonrisa profesional.

Debo decir que nunca olvidaré ese “con las otras mamás siempre”.

Hoy mi hijo me saca una cabeza y media, yo ya no parezco de trece años, y la gente todavía me pone los huevos como platos cuando le digo a qué edad me convertí en madre. No sé qué pensamientos pasarán por sus cabezas ni quiero saberlos, pero puedo suponerlos.

Yo los miro con mi sonrisa profesional y sigo con mi vida y con mi amado hijo.

.

* lo último que leí de Ana fue un perfil increíbe de María Kodama para revista Orsai. Chusmeen lo lindo que escribe en Felices juntos.

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2 comentarios to ““Uuuuh” o de ser madre a los 19”

  1. Bonnie Leclerc 18 de octubre de 2012 a 11:58 #

    Excelente, me encantó. Una amiga mía (y está pasando) por lo mismo. Se casó a los 20, debía tener 21 cuando quedó embarazada de su primero, y encima como vos aparentaba menos (una chica preciosa, la alegría encarnada). Y me contaba como en la cola del supermercado oía cuchicheos: “Mirá esa pobre niña, no puede tener más de 16…”

    • Ana 18 de octubre de 2012 a 21:52 #

      Ja, exacto: “pobre” es como la palabra favorita para todos esas rapiñas 🙂

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